(Noviembre 2000) Las negociaciones internacionales a fin de mejorar los cambios del clima se han enfocado generalmente en los patrones de consumo de los países industrializados en lugar de en el crecimiento de la población mundial. Hasta la fecha, los países industrializados han generado la mayor parte de las emisiones de gases de invernadero: Estados Unidos, pos sí sólo, generó un 23 por ciento de todas las emisiones de CO2 del mundo en 1996, según el Centro de Análisis de Información sobre el Dióxido de Carbono (CDIAC, por sus siglas en inglés) del Departamento de Energía de EE.UU. Los niveles asombrosos de emisiones en los países más desarrollados resultan mayormente de los patrones de consumo que conducen a altos niveles de emisiones per cápita (véase la Figura 1). En 1996, las emisiones per cápita de dióxido de carbono en EE.UU. fueron 20.0 toneladas métricas, mientras que en Alemania y Japón las cifras fueron 10.5 y 9.3 toneladas métricas respectivamente. En contraste, el promedio mundial para ese año fue de 4.0 toneladas métricas per cápita. En el África subsahariana, el mismo fue de 0.8 toneladas métricas.


Figura 1
Emisiones de dióxido de carbono per cápita de los diez países principales en 1996

*Emiratos Árabes Unidos
Fuente: Centro de Análisis de Información sobre el Dióxido de Carbono del Departamento de Energía de EE.UU., publicado en el World Development Indicators 2000 (Indicadores del desarrollo mundial 2000) del Banco Mundial.


Sin embargo, el mundo en vías de desarrollo se está convirtiendo rápidamente en un contribuyente sustancial a los cambios del clima. Según crecen considerablemente las economías y las poblaciones de los países menos desarrollados, también aumentan sus niveles de emisiones de gases de invernadero. En China, las emisiones de dióxido de carbono aumentaron de 1.5 a 2.8 toneladas métricas per cápita entre 1980 y 1996, mientras que la población aumentó de 984 millones a 1.22 mil millones. Como resultado, China representó el 15 por ciento de las emisiones totales mundiales en 1996, sobrepasada únicamente por los Estados Unidos (véase la Figura 2). Los países menos desarrollados en conjunto representaron el 23 por ciento de las emisiones mundiales en 1996, en comparación con menos del 17 por ciento en 1980.


Figura 2
Emisiones totales de dióxido de carbono: Los diez países principales en 1996

Fuente: Centro de Análisis de Información sobre el Dióxido de Carbono del Departamento de Energía de EE.UU., publicado en el World Development Indicators 2000 (Indicadores del desarrollo mundial 2000) del Banco Mundial.


A largo plazo, los esfuerzos por detener los cambios del clima tendrán que dirigirse tanto a los patrones de consumo que contribuyen a emisiones per cápita altas, así como creciente número de consumidores a nivel mundial. Para incluir a los países menos desarrollados en la solución, es probable que los acuerdos futuros relacionados con los cambios del clima reflejen la opinión de que todas las personas del mundo poseen igualdad de derechos de utilizar la atmósfera para desechar el carbono generado de la combustión de fuentes de energía fósiles. Si se adopta, tal principio haría del tamaño total de la población humana una variable crítica. Mientras más grande la población, menor será el nivel per cápita de emisiones correspondientes a los niveles aceptables de producción de gases de invernadero. En otras palabras, según aumenta la población, disminuye el derecho de contaminación para cada individuo.

El crecimiento de la población también aumenta el número de personas que se verán afectadas por los cambios del clima, a pesar de que no está claro todavía cómo las comunidades específicas se verán afectadas. Además del aumento en temperaturas y los cambios en los patrones del clima, un número de efectos menos evidentes podría tener lugar. Es posible que la productividad agrícola aumente en ciertas áreas, pero que se interrumpa en otras, empeorando la mala nutrición. El calentamiento mundial podría también conducir a una redistribución de insectos portadores de enfermedades, introduciendo poblaciones humanas no acostumbradas a enfermedades como la malaria, la fiebre del dengue, la fiebre amarilla y la encefalitis.

El Panel Intergubernamental sobre Cambios del Clima ha identificado a África como el continente más vulnerable a los impactos de los cambios proyectados debido a que la pobreza difundida limita las capacidades de adaptación. Pero otras regiones se verán afectadas también. Es posible que los países que tienen grandes poblaciones en las costas —China, India y los Estados Unidos, por ejemplo— tengan que lidiar con grandes daños ocasionados por el alza del nivel del mar. En los países susceptibles a inundaciones como Bangladesh, tormentas más severas y cambios en los patrones de lluvia podrían empeorar los problemas existentes, poniendo en peligro a comunidades que ya viven en terrenos vulnerables. Al final, no cabe duda que habrá efectos adicionales no anticipados: La gama total de impactos relacionados con cambios del clima todavía está por verse.


Bingham Kennedy, Jr. es ayudante de redacción del Population Reference Bureau.