(Junio 2004) En las últimas dos décadas, la expansión agrícola, la tala de árboles, el desarrollo y otras actividades humanas han causado la deforestación de más de 120.000 kms2 anuales, mientras que tan sólo se ha recuperado una décima parte de dicha pérdida por el crecimiento natural y las labores de reforestación.1 Se trata de la continuación de un proceso histórico que ha dejado al mundo con la mitad de los bosques que tenía en un principio. Si bien existe una relación incuestionable entre el crecimiento y la densidad demográfica y las tendencias en la cubierta forestal, dicha relación no se puede explicar ni predecir fácilmente. Por otra parte, como es de suponer, la relación es tan compleja como las variaciones regionales y culturales de las diversas sociedades y los cambios de las mismas con el correr del tiempo.

No obstante, comienzan a vislumbrarse importantes pautas gracias a los muchos estudios que se han realizado y el debate que surge en torno a ellos. Un repaso general de los estudios realizados entre la década de 1980 y la de 1990 revela una fuerte relación entre el crecimiento demográfico y la deforestación en América Central, África oriental y occidental y Asia meridional, pero la relación no es tan clara en el Amazonas (Sudamérica) y en el África central.2 En una serie de países más desarrollados, como los Estados Unidos, China y Rusia, la cubierta forestal se ha estado recuperando después de una extensa deforestación en el pasado.3

Tendencias emergentes

En base a los estudios de deforestación hasta la fecha pueden hacerse algunas generalizaciones. A densidades de población extremadamente bajas (menos de una o dos personas por kilómetro cuadrado) es posible mantener grandes áreas forestales intactas, y la población puede sustentarse principalmente con la recolección de productos forestales no madereros, sin tener que recurrir a la agricultura.4 Pero incluso en áreas poco habitadas, las fuerzas externas, como son la demanda de madera o ganado en otras partes del país o del mundo, pueden causar la deforestación sin que se deba directamente al crecimiento de la población local. Esto es lo que ha ocurrido en ciertas partes del Amazonas en Brasil.5

A medida que aumenta la densidad de población basada en la agricultura (especialmente en áreas forestales o cerca de ellas), se acrecienta la relación entre el crecimiento demográfico y la deforestación, porque la gente local y las familias de jóvenes emigrantes van al borde del bosque a talar árboles para tener más espacio para la agricultura de subsistencia.6 Cuanto menor sea la calidad del suelo, menor será la producción agrícola por hectárea, y mayor el terreno que se tale por habitante. En América Central la densidad de población y la pérdida de cubierta forestal están estrechamente ligadas a diversas escalas: la regional y nacional, y en áreas locales cerca de las reservas forestales y dentro de ellas (como la Reserva de la Biósfera Maya en Guatemala).7 Esta relación puede neutralizar los esfuerzos de manejo forestal en las áreas protegidas, especialmente si la población local depende principalmente de la agricultura de subsistencia (ver la figura).


Figura
Densidad de población y cubierta forestal: países centroamericanos (datos de 1990 y 2000)

Fuente: Actualizado (con datos de la FAO, The Global Forest Assessment 2000) de Frederick A.B. Meyerson, "Population, Biodiversity and Changing Climate," Advances in Applied Biodiversity Science 4 (2003).


Reforestación en naciones clave, tanto industrializadas como en desarrollo

En el caso de los países más desarrollados, la relación se vuelve mucho más compleja. La población comienza a dejar a un lado la dependencia de la agricultura para su sustento, y la producción agrícola emplea más capital y tecnología, y menos mano de obra. Por otra parte las necesidades de alimentos, combustible y madera también pueden satisfacerse mediante la importación procedente de otras áreas del país y del mundo. Eso es lo que ha ocurrido en la zona noreste de los Estados Unidos, que estaba prácticamente sin árboles a mediados del siglo XIX y ahora está reforestada en su mayor parte, debido a que la gente dejó de usar la tierra para fines agrícolas y en la actualidad importa la mayoría de sus alimentos, combustibles y parte de su madera. Puede que la población y el consumo por habitante continúen aumentando, pero que dejen de afectar el uso de la tierra y los bosques a nivel local. Eso es algo que también se ve en partes de Europa y en algunos países de la antigua Unión Soviética.

En algunos países asiáticos de gran tamaño, la agresiva política forestal del pasado reciente ha compensado con creces la pérdida de cubierta forestal ocasionada por la expansión agrícola y el desarrollo. Por ejemplo, a pesar de que en la década de 1990 tuvieron lugar importantes incrementos demográficos en la India, el país añadió 381.000 hectáreas (netas) de bosque, mediante programas de reforestación.8 Un estudio reciente sugiere que este incremento forestal se debe a la economía relativamente cerrada de la India y a la consiguiente necesidad de asegurar su producción nacional de productos madereros, cosa que no hubiera ocurrido si el país estuviera más abierto al mercado externo.9 Similares labores de forestación han producido un incremento forestal neto aún mayor en la China. El principio general según la experiencia de países tan diferentes como los Estados Unidos, la China y la India podría ser que, después de pasar por una primera etapa de deforestación, la combinación de escasez de productos forestales y las mejores condiciones económicas pueden llevar a las sociedades a valorar los bosques, reforestarlos y concentrarse en su manejo.

Problemas para los ecosistemas y la biodiversidad

Es importante aclarar que los bosques plantados son muy diferentes de los originales, en cuanto a la especie forestal (normalmente los plantados son de una sola especie), los ecosistemas que alimentan, y su capacidad para sustentar una amplia variedad de especies animales y vegetales, y resistir condiciones adversas, tales como plagas y sequías. Los bosques naturales tropicales contienen un gran porcentaje de la biodiversidad que queda en el mundo. Más de la mitad del terreno forestal actual se encuentra en los países en desarrollo, y muchos de los bosques tropicales están en zonas con altos índices de crecimiento demográfico, gran pobreza, bajo acceso a servicios de salud reproductiva y rápida migración.

Una dificultad para la conservación es que el promedio de la densidad de población y los índices de crecimiento demográfico son considerablemente superiores en áreas de gran biodiversidad, comparadas con otras partes habitables de la superficie terrestre. Por ejemplo en el África subsahariana, la densidad de población es más alta en el área con el mayor número de especies de pájaros, mamíferos, culebras y anfibios, y algunas de estas especies están en peligro de extinción. Casi el 20% de la población mundial (1.200 millones de personas) viven en dichas zonas de alta biodiversidad, lo que crea conflictos que son casi imposibles de evitar entre la biodiversidad y la conservación forestal por una parte, y la población y el desarrollo.

La incertidumbre que presenta el cambio climático

Un elemento imprevisible en la relación entre la población y los bosques son los cambios climáticos a nivel mundial, regional y local, que pueden alterar los perfiles de temperatura y la precipitación lo suficiente para impedir sustentar el mismo tipo de cubierta forestal. Esto ocurre en especial en áreas con estaciones secas bastante pronunciadas donde incluso la mínima reducción en la precipitación puede ocasionar fuegos forestales más frecuentes y destructivos, lo que impide que resurjan ciertas especies y favorece el desarrollo de otras, o hace que el ecosistema cambie permanentemente de bosque a pradera. Asimismo las características demográficas de un área en particular pueden facilitar dicho cambio, al producir una mezcla más inflamable de campos y bosques, o mayores fuentes de fuego; y el cambio climático a largo plazo probablemente también cambie la naturaleza de la demanda humana sobre los bosques, especialmente por parte de las comunidades agrícolas.


Frederick A.B. Meyerson es un académico invitado actualmente al Population Reference Bureau y está escribiendo un libro sobre la política demográfica estadounidense que será publicado por Smithsonian Books en 2005. Puede ponerse en contacto con él directamente por correo electrónico escribiendo a fmeyerson@prb.org.


Referencias

  1. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), The Global Forest Assessment 2000 (Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Comité Forestal, 2000).
  2. Thomas K. Rudel, Kevin Flesher, Diana Bates, Sandra Baptista y Peter Holmgren, "Tropical Deforestation Literature: Geographical and Historical Patterns," Unasylva 203, Vol. 51 (2000): 11-18; Alexander S. Pfaff, "What drives deforestation in the Brazilian Amazon?" Journal of Economics and Management 37 (1999): 26-43.
  3. FAO, The Global Forest Assessment 2000.
  4. Phillip M. Fearnside, "Human Carrying Capacity Estimation in Brazilian Amazonia as the Basis for Sustainable Development," Environmental Conservation 24 (1997): 271-82; y Frederick A.B. Meyerson, "Human Population Density, Deforestation and Protected Areas Management: A Multi-scale Analysis of Central America, Guatemala, and the Maya Biosphere Reserve," actas de la International Union for the Scientific Study of Population, XXIV General Population Conference (Salvador, Brasil, 2001).
  5. C.H. Wood y David L. Skole, "Linking satellite, census, and survey data to study deforestation in the Brazilian Amazon," en People and Pixels, ed. D. Liverman et al. (Washington, DC: National Academies Press, 1998).
  6. Suzi Kerr, Alexander S. Pfaff, y Arturo Sánchez, "Development and Deforestation: Evidence From Costa Rica" (trabajo no publicado, 2003).
  7. Frederick A.B. Meyerson, "Population, Biodiversity and Changing Climate," Advances in Applied Biodiversity Science 4 (2003), Capítulo 11 (2003): 83-90.
  8. FAO, The Global Forest Assessment 2000.
  9. Andrew D. Foster y Mark R. Rosenzweig, "Economic Growth and the Rise of Forests," The Quarterly Journal of Economics (Mayo 2003): 601-637.
  10. A. Balmford et al., "Conservation Conflicts Across Africa," Science 291 (2001): 2616-19.
  11. Richard P. Cincotta, Jennifer Wisnewski y Robert Engelman, "Human Population in the Biodiversity Hotspots," Nature 404 (2000): 990-92.

Información adicional

Roger-Mark De Souza, John Williams y Frederick A.B. Meyerson, "Critical Links: Population, Health, and the Environment," Population Bulletin 58, no. 3 (2003).

Jonathan G. Nash, La gente sana necesita bosques sanos — población y deforestación (Population Reference Bureau, 2001).