(Marzo 2006) La subnutrición continúa siendo un problema devastador para muchos países en desarrollo, afecta a más de 815 millones de personas y causa más de la mitad de todas las muertes infantiles1. Los gobiernos en dichos países continúan esforzándose por reducir el hambre, pero esto deja sin atender a la creciente proporción de personas con exceso de peso y obesidad en el mundo en desarrollo2. Los sistemas de salud en los países pobres se enfrentan cada vez más, de forma simultánea, a problemas de subnutrición y de sobrenutrición, no sólo a nivel nacional sino en el seno de los hogares.

La existencia de personas con falta y exceso de peso en el mismo hogar (lo que suele llamarse un hogar con doble carga) presenta una dificultad considerable para las intervenciones de nutrición, porque los programas dirigidos a las personas con falta de peso pueden estar en conflicto con los diseñados para las personas con sobrepeso. Para tener pleno efecto, las intervenciones deben promover alimentos nutritivos que produzcan resultados favorables de salud a ambos extremos del espectro de nutrición3.

Pero lo más difícil es cambiar los hábitos dietéticos y de actividad de las personas. A este respecto los programas de salud pública y las intervenciones gubernamentales pueden jugar un papel clave en educar a la población sobre las decisiones apropiadas para mantener estilos de vida saludables y mejorar el acceso a alimentos sanos.

Dos formas de malnutrición

Tanto la subnutrición como la sobrenutrición crean una variedad de problemas de salud. El bajo peso (un índice de masa corporal de menos de 18,5) puede causar problemas en la salud materna y de los lactantes, así como deficiencias de crecimiento infantil y desarrollo mental4. Por otra parte la obesidad (que se define como un índice de masa corporal superior a 30) también está relacionada con enfermedades crónicas, como ataques de apoplejía, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2 y ciertas formas de cáncer5.

La obesidad en la niñez puede elevar el riesgo de que surjan dichas enfermedades crónicas en la edad adulta6. (Para más información sobre la relación entre la obesidad y las enfermedades crónicas, ver "Obesity-Related Diseases Creep Up on Developing Countries" y "Chronic Diseases Beleaguer Developing Countries," solo disponible en inglés.) Existen estudios recientes que señalan la posibilidad de que la subnutrición en los primeros años de vida ocasione más adelante un exceso de peso (definido como un índice de masa corporal de entre 25 y 30) e incluso obesidad, al promover mecanismos de conservación de energía en el organismo que pueden perdurar hasta la edad adulta7.

Es importante entender que, tanto el bajo peso como el exceso de peso son formas de malnutrición, un término que abarca tanto la falta y como el exceso de calorías y nutrientes. Es crucial reconocer que las personas con poco y mucho peso pueden carecer de nutrientes importantes (minerales y vitaminas) para tener buena salud8. La deficiencia de vitamina A y la anemia por falta de hierro son ejemplos de dos estados de salud que afectan a las personas con ambos problemas de peso.

Gráfico 1
Porcentaje de hogares con un miembro de la familia con bajo peso y otro con exceso de peso*

* Los datos sobre los países seleccionados se han redondeado y ajustado según el tamaño del hogar. Las fechas varían: Viet Nam, 1992-1993; China, 1993; Kirguistán, 1993; Indonesia, 1993; Rusia, 1996, Brasil, 1989; y Estados Unidos, 1988-1994.

Fuente: C. Doak et al., "The Dual Burden Household and Nutrition Transition Paradox" (2005).

Surgimiento de la doble carga

El fenómeno de los hogares con doble carga es relativamente nuevo y es más común en los países de ingreso medio, como Kirguistán, Indonesia y Rusia, donde entre el 9% y el 13% de los hogares tienen un miembro de la familia con bajo peso y otro con exceso de peso (ver el Gráfico 1)9. Dicha doble carga es menos frecuente en los países de alto y bajo ingreso. Los países de bajo ingreso, como Viet Nam, tienden a registrar mayor incidencia de personas con bajo peso, mientras que los de alto ingreso, como los Estados Unidos, tienden a exhibir mayores proporciones de personas con sobrepeso (7%)10.

Entre los niños en los países en desarrollo, la falta de peso sigue siendo mayor problema que el exceso de peso, pero muchos países (como Marruecos, Guatemala y la República Dominicana) han registrado una incidencia creciente de niños que pesan más de lo debido. En Marruecos, por ejemplo, el porcentaje de niños con sobrepeso más que se triplicó entre 1987 y 2004, al ascender de 2,7% a 9,2%, y el porcentaje de niños con exceso de peso en la República Dominicana aumentó a más del doble, de 2,8% a 6,5% en menos tiempo (de 1991 a 2002)11.

La presencia de esta doble carga se debe al cambio de alimentación que está teniendo lugar en los países en desarrollo, al volverse más prósperos y urbanizados. Dichos países acusan menores niveles de actividad física y un cambio en su dieta, que ahora incluye más grasas y azúcares12. Con la globalización de los mercados alimentarios, los países en desarrollo reciben mayores cantidades de alimentos de bajo costo y ricos en calorías, y la presión del mercado hace que los hogares más pobres compren más de esos alimentos baratos13.

El exceso de calorías de esos alimentos afecta a los adultos y los niños en el mismo hogar de forma diferente. Por ejemplo los niños pequeños pueden absorber fácilmente el exceso de calorías y seguir pesando menos de lo que les corresponde, mientras que los adultos pueden acabar ganando peso14. Los niveles de actividad física y la distribución de alimentos en el hogar también pueden variar de un miembro de la familia a otro, lo que contribuye asimismo a la coexistencia de personas con alto y bajo peso en el mismo hogar. No existe mucha investigación sobre las causas subyacentes de esta doble carga, pero es algo que merece mayor estudio15.

Las autoridades de salud pública tratan de hacer frente a la doble carga

Los hogares con doble carga presentan una dificultad singular para la salud pública, porque las intervenciones dirigidas a reducir el problema de la subnutrición (elevando la cantidad de alimentos en los hogares, por ejemplo) con frecuencia son contrarias a los programas de prevención de la obesidad; y las intervenciones para reducir el exceso de peso, o la obesidad, pueden recomendar una dieta baja en grasas, lo que tiene efectos adversos para los miembros del hogar con poco peso16. Por ello los programas deben promover alimentos nutritivos y un estilo de vida sano, para abordar ambas formas de malnutrición al mismo tiempo.

Las dietas de alta calidad (con suficientes calorías y nutrientes, pero poca cantidad de grasas, sodio y azúcares) son buenas tanto para problemas de subnutrición como de sobrenutrición17. La ingestión de más frutas y verduras ayuda a las personas con exceso de peso (al reducir el riesgo de cardiopatías y diabetes), al tiempo que también benefician a las personas subalimentadas (porque ingieren más nutrientes). De igual forma, si se incrementa la actividad física, con suficiente ingestión de proteínas y calorías, se puede contribuir a elevar la masa muscular crítica y contribuir a una composición corporal sana en ambos grupos18.

Pero no es suficiente que existan programas de salud pública. Los hogares pobres muchas veces no pueden costear alimentos más sanos. Los gobiernos deben jugar un papel esencial en la regulación y la vigilancia del mercado de alimentos. Las intervenciones gubernamentales pueden elevar el acceso a alimentos sanos mejorando las restricciones de precio (como mediante subsidios alimentarios, por ejemplo)19.

Unificación del enfoque para combatir el exceso y la falta de peso

Los gobiernos pueden ver las sugerencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para mejorar el estado de nutrición. En 2004 la OMS adoptó la Estrategia Global sobre la Dieta, la Actividad Física y la Salud, con recomendaciones y opciones normativas para promover dietas más saludables y elevar los niveles de actividad física20.

Según Mercedes de Onís, una experta en nutrición de la OMS, los gobiernos que utilizan programas separados para tratar a las poblaciones con exceso y falta de peso tienen que reconsiderar dicho enfoque.

"La sobrenutrición y la escasez de alimento no son simplemente problemas de los ricos y los pobres respectivamente", dice la Dra. de Onís. "Al contrario, con demasiada frecuencia vemos que se presentan juntos y súper impuestos. Los enfoques actuales para abordar esta doble carga de malnutrición suelen aplicarse y promoverse de forma independiente, como si ambos problemas no estuvieran relacionados. Esto es algo que debe cambiar, y habrá que establecer programas y políticas que aborden ambos temas de forma integrada".

Asimismo, como la mayoría del crecimiento demográfico en las próximas tres décadas se espera que ocurra en las zonas urbanas de los países en desarrollo, habrá que abordar con especial atención el impacto de la urbanización en los hábitos alimentarios y los niveles de actividad de la gente21.

"El cambio de tendencias en las dietas y estilos de vida hacen necesario una vigilancia más cercana y acciones preventivas para mejorar los niveles de nutrición, mientras los países en desarrollo pasan por esta transición alimentaria", señala la Dra. de Onís.


Marya Khan es una investigadora asociada del Population Reference Bureau.


Referencias

  1. American Journal of Clinical Nutrition 80, no. 1 (2004): 193-98; y Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), The State of Food Insecurity in the World 2005: Eradicating World Hunger—Key to Achieving the Millennium Development Goals (Roma: FAO, 2005), visto enwww.fao.org el 12 de enero, 2006.
  2. Los datos sobre la prevalencia total del sobrepeso y la obesidad en los países en desarrollo son pocos y varían considerablemente de un país a otro.
  3. Colleen Doak et al., "Overweight and Underweight Coexist within Households in Brazil, China, and Russia," The Journal of Nutrition 130, no. 12 (2000): 2965-71.
  4. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), "The Spectrum of Malnutrition Fact Sheet", visto en www.fao.org, el 23 de enero, 2006. El índice de masa corporal se calcula dividiendo el peso de la persona en kilogramos por su altura en metros cuadrados.
  5. OMS, "Obesity and Overweight Fact Sheet", (2003) visto en www.who.int, el 23 de enero, 2006.
  6. Mercedes de Onis y Monika Blossner, "Prevalence and Trends of Overweight among Preschool Children in Developing Countries", American Journal of Clinical Nutrition 72, no. 4 (2000): 1032-39.
  7. Benjamin Caballero, "A Nutrition Paradox—Underweight and Obesity in Developing Countries," New England Journal of Medicine 352, no. 15 (2005): 1514-16.
  8. FAO, The State of Food Insecurity in the World 2000: Food Insecurity—When People Live with Hunger and Fear Starvation (Roma: FAO, 2000), visto en www.fao.org, el 12 de enero, 2006.
  9. Las clasificaciones de ingreso se basan en comparaciones del PIB de los siete países, como indican los autores en Colleen Doak et al., "The Dual Burden Household and Nutrition Transition Paradox", International Journal of Obesity 29, no.1 (2005): 129-36.
  10. Doak et al., "The Dual Burden Household and Nutrition Transition Paradox".
  11. De Onis y Blossner, "Prevalence and Trends of Overweight among Preschool Children in Developing Countries"; y OMS, WHO Global Database on Child Growth and Malnutrition, visto en www.who.int, el 30 de enero, 2006.
  12. Barry M. Popkin y Penny Gordon-Larson, "The Nutrition Transition: Worldwide Obesity Dynamics and Their Determinants", International Journal of Obesity 28, suplemento 3 (2004): S2-S9.
  13. Caballero, "A Nutrition Paradox".
  14. Caballero, "A Nutrition Paradox".
  15. Doak et al., "Overweight and Underweight Coexist within Households in Brazil, China, and Russia ".
  16. Doak et al., "The Dual Burden Household and Nutrition Transition Paradox".
  17. Corinna Hawkes et al., "Diet Quality, Poverty and Food Policy: A New Research Agenda for Obesity Prevention in Developing Countries", SCN News29 (2005): 20-22.
  18. Doak et al., "The Dual Burden Household and Nutrition Transition Paradox".
  19. Hawkes et al., "Diet Quality, Poverty and Food Policy".
  20. Para mayor información sobre este enfoque, ver OMS, "Global Strategy on Diet, Physical Activity, and Health" (Mayo 2004), visto en www.who.int/dietphysicalactivity/goals/en, el 23 de enero, 2006.
  21. Caballero, "A Nutrition Paradox".