(Enero 2008) Millones de personas viven en condiciones de pobreza en América Latina y para muchos jóvenes las posibilidades de labrarse un buen futuro frecuentemente son pocas. Para combatir este ciclo de pobreza, en la última década los gobiernos de toda Latinoamérica han adoptado un nuevo enfoque: los subsidios monetarios condicionados, que ofrecen a los hogares pobres dinero en efectivo a cambio de cumplir con ciertos requisitos de salud, educación y nutrición.

Estos subsidios, de uso extendido en Latinoamérica, tienen por objeto reducir la pobreza y ampliar el acceso a diferentes tipos de intervenciones que contribuyen a mejorar la seguridad física y financiera de los pobres a largo plazo, al impartirles mayor conocimiento y preparación para salir adelante en la vida1. Dichos programas han mejorado la vida de mujeres y niños. Si bien los servicios de salud reproductiva y planificación familiar no han sido una prioridad en muchos de los programas, los subsidios monetarios condicionados ofrecen una forma de llegar a los pobres con información sobre ambos temas y elevar su acceso a los métodos anticonceptivos.

Antecedentes

Estos subsidios monetarios condicionados los utilizó el gobierno para ofrecer servicios sociales a los pobres en zonas rurales de México en 1997, y desde entonces se han usado en un total de 14 países en toda la región: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Rep. Dominicana, Paraguay y Perú.

Los programas están diseñados para entregar dinero directamente a las familias pobres cuando completan ciertos requisitos de salud, educación o nutrición que contribuyen a reducir su pobreza a largo plazo2. Dos de las condiciones más comunes para recibir los fondos son la asistencia de los niños a la escuela primaria y secundaria, y el uso habitual de los servicios de salud por los niños, las mujeres (durante el embarazo y después del nacimiento) y en algunos programas la población adulta en general. Al dar incentivos por actividades que promueven el desarrollo humano con el tiempo, se espera elevar la demanda de educación pública y servicios sanitarios. Con el dinero adicional que reciben al cumplir con los requisitos del subsidio, las familias pobres pueden comprar alimentos, ropa, insumos escolares, animales, semillas (lo esencial para el hogar).

A diferencia de otras estrategias para reducir la pobreza que se han centrado en apoyar económicamente a los pobres a corto plazo, mediante complementos salariales y la distribución de alimentos, estos subsidios representan una inversión a largo plazo en los jóvenes, mediante la educación y la salud, por periodos de varios años, para romper el ciclo de la pobreza3. Los expertos han concluido que este método es menos caro que los programas tradicionales de asistencia social, en parte porque consolida la administración de los programas de salud, nutrición y educación que venían manejándose por separado4. Si bien los subsidios promueven la asistencia escolar y el uso de los servicios de salud entre los pobres, los gobiernos siguen teniendo la responsabilidad de proporcionar suficientes servicios de alta calidad para responder a la demanda. Algunos programas han proporcionado asistencia adicional a las instalaciones de salud y las escuelas para hacer frente al aumento en la demanda de servicios. En México, por ejemplo, las instalaciones reciben fondos adicionales para garantizar que existan suficientes medicamentos, equipo y materiales5.

Muchos subsidios monetarios condicionados apoyan directamente los servicios de salud reproductiva, como los de atención prenatal y después del nacimiento, con lo que se pueden atraer a más mujeres a las instalaciones de salud. Para atender a las mujeres interesadas en una mayor variedad de servicios de salud reproductiva (como poner espacio entre los partos, recibir atención prenatal y prevenir las enfermedades de transmisión sexual), las instalaciones deben tener suficientes recursos, personal calificado y la infraestructura necesaria para responder al aumento en la demanda de servicios de planificación familiar.

Los condicionantes de salud y educación exigidos para recibir los subsidios pueden variar de un programa a otro, pero generalmente incluyen vacunas infantiles, vigilancia del crecimiento y visitas periódicas a los centros de salud. Algunos programas exigen que las mujeres embarazadas y las que están amamantando visiten habitualmente los centros de salud. Los siguientes ejemplos ponen de relieve los aspectos de planificación familiar y salud reproductiva de los programas de subsidios monetarios condicionados.

México

El programa mexicano “Oportunidades” tiene cuatro objetivos en su componente de salud: proporcionar servicios de salud básicos a los usuarios, prevenir la desnutrición infantil, mejorar la alimentación de los niños y las mujeres embarazadas mediante subsidios monetarios, suplementos dietéticos y educación en nutrición, y mejorar la higiene y la salud básicas educando a las madres6. El programa también incluye actividades dirigidas a otros miembros de la familia, como los adolescentes, los hombres y las mujeres no embarazadas.

Los servicios de salud reproductiva y planificación familiar se encuentran entre las muchas actividades específicas dirigidas a los adultos y adolescentes mexicanos7. La planificación familiar se trata en por lo menos una de las cinco consultas prenatales y las dos después del parto que son obligatorias. Las intervenciones dirigidas a los adolescentes y a los adultos también tienen un componente de salud reproductiva. Los adultos y adolescentes (aparte de las madres) tienen que asistir a una charla anual sobre salud y hacerse una revisión médica anual. Uno de los temas que se cubren en la charla educativa es la planificación familiar y el espacio entre los partos. Dichas charlas y revisiones médicas sirven para aclarar malentendidos y evitar mitos sobre los métodos anticonceptivos que suelen impedir el uso de la planificación familiar entre las mujeres pobres. Los investigadores concluyeron que tanto las mujeres urbanas como rurales que participaron en el programa Oportunidades tenían mejor conocimiento sobre la planificación familiar que las que no formaron parte del mismo8. Asimismo las participantes en zonas rurales utilizaron métodos de planificación familiar con mayor frecuencia que las que no estuvieron en el programa. Al incluir la planificación familiar y la práctica de poner espacio entre los partos en las charlas y las intervenciones de salud dirigidas a los más pobres, los programas dan a las mujeres y a los hombres mayor oportunidad de saber cómo funcionan los métodos anticonceptivos, lo que puede elevar la probabilidad de que comiencen a usar alguno.

Los pagos monetarios condicionados también pueden promover la igualdad de género, al ofrecer mayor subsidio educativo a las niñas que a los niños, para alentar la inscripción escolar de éstas, porque las niñas tienen menores probabilidades de asistir a la escuela y más de abandonarla antes de tiempo que los niños. Este esfuerzo ha resultado positivo, especialmente para las niñas, tanto en la escuela primaria como secundaria. Los índices de abandono escolar en la escuela primaria se redujeron en un 14% entre los niños y 17% entre las niñas. La inscripción escolar entre las niñas en la escuela secundaria o el bachiller en áreas más urbanas también ascendió considerablemente después de iniciarse Oportunidades. Los investigadores indican asimismo que las mujeres que participaron en el programa se sintieron más seguras, más capaces, a cargo de sus propias decisiones y con mayor control sobre los recursos familiares9.

Perú

Perú lanzó “Juntos” como proyecto piloto en varias regiones del país, en su programa de subsidios monetarios condicionados, y está ahora ampliándolo a la totalidad del país. Para finales de 2007 el programa había sido implementado en 14 de las regiones más pobres del Perú. En programa va dirigido a los hogares más pobres de las comunidades rurales, y se concentra en los de mujeres embarazadas, viudos/as con hijos y las personas mayores, o personas que tengan asignada la tutela de niños menores de 15 años10. El programa también pone énfasis en la asistencia escolar, los suplementos nutritivos, la inmunización, la vigilancia del crecimiento, así como el registro del nacimiento de todos los niños. “Juntos” proporciona 100 soles mensuales (aproximadamente 31 dólares EE.UU.) a las mujeres que cumplen con ciertas condiciones, incluidos su asistencia a servicios de salud reproductiva. Se espera que las participantes en el programa reciban atención prenatal y después del parto, y den a luz en un centro de salud. Asimismo las mujeres embarazadas tienen la oportunidad de asistir a charlas sobre temas de salud reproductiva y planificación familiar, nutrición y preparación de alimentos. Como en México, la participación en el programa no está condicionada a que la mujer utilice algún método de planificación familiar, sin embargo los resultados del programa en las áreas piloto indican que el incremento en el número de personas que asisten a las charlas sobre planificación familiar y salud reproductiva está creando mayor demanda de dichos servicios. Los investigadores señalan que el número de mujeres participantes en “Juntos” que solicitan asesoría sobre planificación familiar casi se duplicó, de 568 a 999 por mes, en un período de 11 meses entre 2006 y 200711. “Juntos” ha contribuido a un incremento del 65% en las visitas prenatales y después del parto, así como al mayor número de partos en las instalaciones de salud12.

"Juntos" también promueve la igualdad de género. Los investigadores vieron que las mujeres que participan en el programa se sienten más seguras para hacer valorar su opinión en la toma de decisiones con su pareja; la violencia familiar se ha reducido, y un mayor número de hombres está ayudando en el cuidado de los niños y las tareas domésticas13.


Jay Gribble es el director del Proyecto BRIDGE en el Population Reference Bureau.


Referencias

  1. Todd A. Glassman y Marie Gaarder, "Performance-based Incentives for Health: Conditional Cash Transfer Programs in Latin America and the Caribbean," Center for Global Development Working Paper 120 (April 2007).
  2. Laura B. Rawlings, "A New Approach to Social Assistance: Latin America’s Experience With Conditional Cash Transfer Programs," Social Protection Discussion Paper 0416 (2004).
  3. Rawlings, "A New Approach to Social Assistance."
  4. Jose Marques, A Review of Social Safety Net Assessments for Central America (Washington, DC: Grupo de Desarrollo Humano del Banco Mundial, Región de América Latina y el Caribe, 2003).
  5. Laura B. Rawlings y Gloria M. Rubio, "Evaluating the Impact of Conditional Cash Transfer Programs: Lessons from Latin America," World Bank Policy Research Working Paper 3119 (2003).
  6. Gustavo Nigenda y Luz Maria Gonzalez Robledo, Lessons Offered by Latin American Cash Transfer Programmes, Mexico's Oportunidades and Nicaragua's SPN. Implications for African Countries (Londres: DFID Health Systems Resource Centre, 2005).
  7. Nigenda y Gonzalez-Robledo, Lessons Offered by Latin American Cash Transfer Programmes.
  8. Bernardo Prado y colaboradores, Impacto de Oportunidades en la Salud Reproductiva de la Poblacion Beneficiaria (versión preliminar), citada en Glassman y Gaarder, "Performance-Based Incentives for Health," Center for Global Development Working Paper 120 (abril 2007).
  9. Emmanuel Skoufias y colaboradores, Is PROGRESA Working? Summary of the Results of an Evaluation (Washington, DC: International Food Policy Research Institute, 2000).
  10. Gobierno del Perú, Juntos: Programa Nacional de Apoyo a los más Pobres, visto en Internet en www.juntos.gob.pe/quienes_impactos.php el 10 de noviembre, 2007.
  11. Suneeta Sharma y Elaine Menotti, "Mobilizing Public Sector Resources for the Poor in Peru," trabajo presentado en 2007 en la reunión anual de la American Public Health Association, Washington, DC, 5 de noviembre 2007.
  12. Nicola Jones, Rosana Vargas y Eliana Villar, Conditional Cash Transfers in Peru: Tackling the Multi-Dimensionality of Poverty and Vulnerability, visto en Internet en www.equityforchildren.org, el 16 de enero, 2008.
  13. Jones, Vargas y Villar, Conditional Cash Transfers in Peru.