(Marzo 2010) Con la acumulación de mayores indicios del cambio ambiental mundial en la última década, los académicos, las autoridades normativas y los medios de comunicación están prestando mayor atención al fenómeno de los "refugiados ambientales". Existe gran temor de que el cambio ambiental desplace a un alto número de personas vulnerables a sus efectos en el mundo en desarrollo, especialmente en zonas rurales donde la forma de ganarse la vida depende en sobre manera del clima y los recursos naturales. Un artículo ampliamente citado estima que más de 25 millones de personas se vieron desplazadas por factores ambientales en 19951, aunque también hay escépticos que tildaron dicha cifra de mera especulación2. De hecho, a pesar de docenas de publicaciones académicas y varias conferencias internacionales sobre el tema, los casos debidamente documentados de emigración por razones ambientales se reducen a acontecimientos dramáticos como el huracán Katrina en los Estados Unidos y la creación de la presa de las Tres Gargantas en China3. Las consecuencias poco claras de otros tipos de cambio ambiental más generalizados pero a menor escala, como las sequías y la degradación del suelo limitan nuestra capacidad para predecir la magnitud y la naturaleza de los desplazamientos de la población humana con la aceleración del cambio ambiental mundial. No obstante, estudios recientes indican que la emigración por razones ecológicas puede ser temporal y a distancias relativamente cortas, en vez de llevarnos a temer el cruce de fronteras internacionales por una gran cantidad de refugiados ambientales.

Estudios demográficos sobre la emigración en Ecuador e Indonesia

Los emigrantes surgen por factores económicos, sociales y demográficos, aparte de los ambientales. La evaluación de la influencia del medio ambiente sobre la emigración es compleja y no puede perder de vista estos otros factores. La investigación sobre la emigración y el medio ambiente también se ha visto limitada por falta de los conjuntos de datos apropiados, y la separación académica entre los estudios de emigración y de la ciencia del medio ambiente. Recientemente Sabine Henry, Douglas Massey, otros investigadores y yo hemos aplicado los enfoques de los estudios demográficos sobre emigración, en combinación frecuentemente con Sistemas de Información Geográfica, para tratar de salvar dichas dificultades, y hemos realizado estudios que ligan los datos de emigración a nivel individual con las características locales del medio ambiente, y analizado el proceso migratorio utilizando modelos estadísticos multivariantes. Este enfoque representa un avance significativo con respecto a los estudios de caso a pequeña escala y los análisis a nivel de país.

Dos estudios, realizados por mí y mis colegas, han aplicado este enfoque en Ecuador e Indonesia. En Ecuador yo recogí la información de un sondeo de 400 hogares y construí un banco de datos sobre la influencia de las condiciones ambientales locales en la emigración4. La región del estudio, situada en la parte sur de los Andes ecuatorianos, es un zona de sequías y un importante núcleo de emigración hacia otras partes del Ecuador y hacia el exterior. Los datos muestran que en las comunidades con condiciones ambientales adversas (poca lluvia y terreno con mucha pendiente) un gran número de personas emigra a lugares cercanos, pero poca gente a destinos internacionales lejanos. Este patrón contrasta con lo escrito sobre refugiados ambientales, que predice la emigración a gran escala, aunque coincide con estudios anteriores. Por ejemplo en Burkina Faso, la diferencia en precipitación atmosférica incrementa la emigración de una parte a otra del país, pero reduce la emigración internacional; mientras que en Nepal, la degradación ambiental local ha elevado la reubicación de la población a cortas distancias, pero no a grandes distancias5.  


Vista del área del estudio en Ecuador durante la época de lluvias.  Foto: Clark Gray.


En Indonesia yo estoy participando en el estudio sobre las Consecuencias del Tsunami y la Recuperación, que ha recopilado un singular conjunto de datos de sondeos en la región afectada por el maremoto de 2004 en el Océano Índico. Todos los años desde entonces se localizan y vuelven a entrevistar 10.000 familias en Aceh y el Norte de Sumatra, que fueron contactadas durante la primera ronda de la encuesta socioeconómica nacional de Indonesia en febrero de 2004; y otros colegas y yo estamos utilizando los datos recopilados por la encuesta para examinar el desplazamiento de la población después del maremoto6. Nuestros hallazgos indican que, como era de suponer, el tsunami causó altos niveles de desplazamiento de la población entre las comunidades afectadas, pero a diferencia de lo que se esperaba, la mayor parte de los desplazados se quedaron en su comunidad de origen o cerca de la misma, una gran proporción se quedó con amigos o familiares en vez de dirigirse a los campamentos de refugiados, y muchos volvieron a sus hogares a los pocos meses del tsunami. Las poblaciones vulnerables, como los pobres, no mostraron mayor propensión a ser desplazados que otros.


Reconstrucción de viviendas después del tsunami en Aceh, Indonesia. Foto: Clark Gray.


La mayoría de los emigrantes ambientales se desplazan a cortas distancias

Estos son apenas dos estudios, pero la situación que muestran de la emigración medioambiental es muy diferente de las dramáticas imágenes que evoca la expresión de "refugiados ambientales". Los estudios indican que: la mayor parte de los emigrantes por razones medioambientales se desplazaron a cortas distancias, y que las condiciones ambientales adversas de hecho pueden reducir la emigración, y las poblaciones vulnerables no necesariamente tienen mayor tendencia a ser desplazadas. ¿Cómo pueden explicarse estos resultados? La teoría emigratoria y la geografía arrojan cierta luz. Primero, un gran número de estudios han mostrado que las personas con educación o mejor situación económica tienen mayor tendencia a emigrar, debido al costo de la emigración y a los mayores beneficios que pueden esperar por sus estudios. Este hecho sugiere que el deterioro ecológico puede reducir la emigración, especialmente a lugares remotos, porque limita el acceso a los recursos necesarios para emigrar. En segundo lugar, si las condiciones ambientales que crean la emigración presentan variaciones a pequeña escala, la reubicación a nivel local puede ser suficiente para encontrar mejores condiciones u otras oportunidades para ganarse la vida.

Ninguno de estos planteamientos coincide con la idea de refugiados ambientales huyendo del deterioro ecológico a grandes distancias o cruzando fronteras internacionales, que es una perspectiva neo-malthusiana y supone que la capacidad de las poblaciones vulnerables para enfrentar condiciones ambientales adversas es limitada. Dicha teoría ha sido rechazada en gran parte por los investigadores sociales que estudian la relación del ser humano con el medio ambiente, y parece tener poca validez como explicación en este caso7.

Nuestro limitado conocimiento en la actualidad no nos permite predecir con claridad cual será la respuesta migratoria ante futuros cambios climáticos. Las catástrofes naturales a gran escala, como el huracán Katrina y el maremoto del Océano Índico, desplazan a una gran cantidad de personas, y la frecuencia de dichos eventos probablemente aumentará. El caso de Indonesia muestra que incluso en situaciones extremas puede que no haya una crisis internacional de refugiados. Las consecuencias de otras formas más insidiosas de cambio ambiental, como son las sequías y la degradación del suelo, no son tan claras, pero la investigación actual sugiere que tampoco tenderán a generar movimientos a gran escala de emigración a grandes distancia. Estos estudios hacen patente que la emigración por causas medioambientales es real y merece recibir atención internacional, pero hay que descartar la idea simplista de cantidades masivas de "refugiados ambientales" cruzando las fronteras.


Clark L. Gray es geógrafo e investigador a nivel de posdoctorado en Duke University.


Referencias

  1. Norman Myers, "Environmental Refugees: A Growing Phenomenon of the 21st Century," Philosophical Transactions of the Royal Society of London B 357, no. 1420 (2002): 609-13.
  2. Richard Black, "Environmental Refugees: Myth or Reality?" Working Paper No. 34, United Nations High Commissioner for Refugees (2001).
  3. Jeffrey Groen y Anne Polivka, "Hurricane Katrina Evacuees: Who They Are, Where They Are, and How They Are Faring," Monthly Labor Review 131, no. 3 (2008): 32-51; y Li Heming y Philip Rees, "Population Displacement in the Three Gorges Reservoir Area of the Yangtze River, Central China: Relocation Policies and Migrant Views," International Journal of Population Geography 6, no. 6 (2000): 439-62.
  4. Clark Gray, "Environment, Land and Rural Out-Migration in the Southern Ecuadorian Andes," World Development 37, no. 2 (2009): 457-68.
  5. Sabine Henry, Bruno Schoumaker, y Cris Beauchemin, "The Impact of Rainfall on the First Out-Migration: A Multi-Level Event-History Analysis in Burkina Faso," Population and Environment 25, no. 5 (2004): 423-60; y Douglas Massey, William Axinn, y Dirgha Ghimire, "Environmental Change and Out-Migration: Evidence From Nepal," Population Studies Center Research Report No. 07-615, University of Michigan (2007).
  6. Clark Gray et al., "Tsunami-Induced Displacement in Sumatra, Indonesia," paper presented at the International Union for the Scientific Study of Population International Population Conference, Marrakech, Sept. 27-Oct. 2, 2009.
  7. Melissa Leach y James Fairhead, "Challenging Neo-Malthusian Deforestation Analyses in West Africa's Dynamic Forest Landscapes," Population and Development Review 26, no. 1 (2000): 17-43; Henrik Urdal, "People vs. Malthus: Population Pressure, Environmental Degradation, and Armed Conflict Revisited," Journal of Peace Research 42, no. 4 (2005): 417-34; y Eric Neumayer, "An Empirical Test of a Neo-Malthusian Theory of Fertility Change," Population and Environment 27, no. 4 (2006): 327-36.