(Noviembre de 2010) Las mujeres que tienen a abusadores como parejas sexuales corren mayores riesgos de infección de VIH que otras mujeres. Varios estudios han demostrado esta asociación entre el VIH y la violencia de género; sin embargo, en la actualidad esa vinculación ha sido documentada y examinada en un estudio que siguió a un grupo de aproximadamente 1.100 jóvenes mujeres sudafricanas por el lapso de dos años1. Las mujeres tenían una edad promedio de 18 años al iniciar el estudio y la mayoría asistían a la escuela.

Ninguna de las mujeres estaba infectada con VIH al iniciarse el estudio, pero, en general, aquellas que tenían relaciones en las que había abuso tenían más posibilidades de mostrar un resultado positivo de VIH en los exámenes de seguimiento realizados a los 12 ó a los 24 meses. Las participantes del estudio que se sentían en una posición inferior de poder en sus relaciones fueron también quienes resultaron más propensas a estar infectadas. La "equidad de poder en la relación" se midió a través de respuestas a preguntas tales como si sentían que podían negarse o no a las propuestas sexuales de sus novios.

En el estudio sudafricano publicado en The Lancet, la investigadora Rachel Jewkes y sus colegas informaron sobre el mayor riesgo de contagio de VIH en mujeres con relaciones abusivas crónicas o que fueron expuestas previamente a la violencia o a conductas dominantes excesivas, incluso en la niñez2. La asociación entre la infección con VIH y las conductas violentas o dominantes excesivas es consecuencia de los efectos psicológicos que pueden afectar a las mujeres durante años después del evento. El estrés emocional y la baja autoestima las puede conducir a un sexo más riesgoso. "Por lo tanto, hay un círculo vicioso de riesgo de infección con VIH que favorece el abuso y su continuidad".

Sudáfrica tiene el número más grande de personas infectadas con VIH/SIDA en el mundo, que se calcula eran 5,7 millones en 2009. La prevalencia es mayor en las mujeres: Una de cada tres mujeres de 25 a 29 años está infectada con VIH. Aunque la cantidad de personas que viven con VIH/SIDA se benefician con tratamientos antirretrovíricos que prolongan la vida, siguen produciéndose nuevas infecciones a una tasa alarmante, especialmente en las mujeres jóvenes. Esto resalta la necesidad de entender los factores de riesgo en personas jóvenes, como el grupo incluido en este estudio y cómo abordarlos.

Estrategias para reducir la violencia

Crece la evidencia que demuestra que los programas de intervención, dirigidos y diseñados con cuidado, pueden modificar el comportamiento riesgoso. En general, los programas de intervención tratan de hacer que la mujer pueda protegerse del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, mediante un mayor control de sus relaciones y mediante el planteamiento de conceptos sobre la igualdad de género a los hombres. Aunque dichos programas han tenido un éxito limitado en la reducción de los porcentajes de infección con VIH, algunos investigadores son optimistas en cuanto a que eventualmente podrán crear programas efectivos basados en lo aprendido en intentos anteriores3.

Dos programas prometedores mencionados en el artículo de The Lancet que abordan la violencia basada en el género y la transmisión de VIH son: Stepping Stones, implementado en la mayoría de los países en desarrollo y Somos Diferentes, Somos Iguales, creado en Nicaragua y exportado a varios países de habla hispana. Estos programas dependen de distintos enfoques, pero ambos han ganado terreno en la promoción de la igualdad de género, lo cual es crucial para reducir la transmisión del VIH.

Stepping Stones: un trampolín hacia la equidad de género

Stepping Stones es un programa de intervención participativo ampliamente difundido, dirigido a hombres y mujeres jóvenes. Desarrollado en los años noventa para reducir las desenfrenadas tasas de infección de VIH en Uganda, ha sido traducido y adaptado para su uso en muchos otros países. Stepping Stones se usa hoy no solamente en toda África, sino también en Europa del Este, América Latina, el Caribe, India y Bangladesh.

La mitad de las jóvenes que participaron en el estudio del que se informa en The Lancet, había participado en el programa Stepping Stones, implementado en zonas rurales de Sudáfrica. Ellas, junto con hombres jóvenes de las mismas comunidades, asistieron a 13 sesiones de tres horas que abarcaron temas como la educación sexual, los juegos de rol, la introspección y la discusión en relación con el VIH, los roles de cada género, la violencia de género y la salud reproductiva. Hombres y mujeres se encontraron en grupos separados, generalmente dentro de los límites de las escuelas y luego se unieron para una reunión comunitaria final. La otra mitad de las jóvenes que participaron en el estudio había recibido un curso de tres horas sobre VIH y sexo seguro. Doce meses después, y nuevamente a los 24 meses, todas las participantes fueron examinadas para la detección de presencia de los virus de VIH y de herpes simple (HSV-2).

El programa Stepping Stones no estaba relacionado con niveles menores de infección con VIH en participantes. Sin embargo, sí estaba asociado con niveles significativamente menores de HSV-2, un factor de riesgo para contraer VIH, lo que sugiere que el programa indujo a un cambio de conducta que redujo las infecciones de transmisión sexual.

Otro hallazgo prometedor: Los jóvenes que completaron el programa informaron sobre una reducción significativa en la violencia contra mujeres, incluida la violación. Los cambios fueron aún mayores después de 24 meses en relación con los registrados a los 12 meses, lo que demostró que el programa tiene un efecto a largo plazo sobre las actitudes y la conducta de los hombres. Este resultado alentador se suma a la evidencia que ofrecen las evaluaciones previas de los programas Stepping Stones.

Programa nicaragüense para reducir la imparcialidad de género

Un programa de intervención de Nicaragua siguió un modelo diferente, difundiendo sus mensajes a través de los medios masivos. Aunque la prevalencia del VIH es mucho menor en Nicaragua que en Sudáfrica, el riesgo de transmisión entre personas jóvenes aumenta allí por la actividad sexual sin protección entre muchos jóvenes y una tradición de dominio masculino y conducta sexual irresponsable por parte de los hombres. El programa Somos Diferentes, Somos Iguales (SDSI) que se desarrolló entre 2002 y 2005, enfocado en concientizar a los jóvenes de Nicaragua sobre los riesgos de la infección con VIH y la violencia de género, reduce el estigma contra las personas infectadas con VIH, fomenta el sexo responsable y promueve normas y comportamientos de igualdad de género4. Se han introducido elementos de este programa en Guatemala y en otros países.

Los mensajes de SDSI se difundieron a través de la programación en radio y televisión. Un drama televisado semanalmente, se dirigía a personas jóvenes, incluidas las personas infectadas con VIH y a quienes hubieran experimentado la discriminación de género en situaciones cotidianas. Los populares miembros del elenco se presentaron en escuelas secundarias para tratar temas como la igualdad de género, el VIH y otros temas relacionados. Un programa de radio del SDSI, con emisión de llamadas al aire y conducido por jóvenes adultos, fomentó el debate acerca de la sexualidad y los problemas de género.

Un análisis del programa en tres ciudades demostró que los jóvenes estaban sintonizando los programas y empezaban a cambiar su actitud y comportamiento. Por ejemplo, en comparación con otros, los jóvenes que veían o escuchaban los programas del SDSI eran más propensos a afirmar que los hombres deben compartir las tareas domésticas, que un esposo nunca tiene derecho a pegarle a su esposa y que estarían dispuestos a ser amigos de portadores de VIH/SIDA5.

Stepping Stones, SDSI y otros programas similares de todo el mundo contribuyen a la reducción de la violencia de género y promueven la igualdad de género. Si estos conceptos y comportamientos son aceptados en una sociedad, las mujeres tendrán más recursos para protegerse de compañeros sexuales abusivos o controladores y romper el círculo vicioso de abuso e infección con VIH que padecen tantas mujeres alrededor del mundo.


Mary Mederios Kent es una escritora sénior de demografía del Population Reference Bureau.


Referencias

  1. Rachel K. Jewkes et al., "Intimate Partner Violence, Relationship Power Inequity, and Incidence of HIV Infection in Young Women in South Africa: A Cohort Study", The Lancet 376, n.º 9734 (2010): 41-48; y Jay G. Silverman, "Key to Prevent HIV in Women: Reduce Gender-Based Violence," The Lancet 376, n.º 9734 (2010): 6-7.
  2. Jewkes et al., "Intimate Partner Violence, Relationship Power Inequity, and Incidence of HIV Infection in Young Women in South Africa."
  3. Rachel K. Jewkes et al., "Intimate Partner Violence, Relationship Power Inequity, and Incidence of HIV Infection in Young Women in South Africa: Cluster Randomised Controlled Trial," BMJ 337, n.º a506 (2008), consultado en www.bmj.com/content/337/bmj.a506.full.pdf, el 7 de septiembre de 2010.
  4. Henry Espinoza, "Using Edutainment and Social Activities to Challenge Machismo in Nicaragua: The Example of Somos Diferentes, Somos Iguales," Sexual Health Exchange 2 (2005): 9-10, consultado en www.kit.nl/exchange/html/2005-2_using_edu.asp, el 7 de septiembre 2010.
  5. Irela Solorzano et al., "Positive Impact of an HIV Prevention Communication for Social Change Program on Youth in Nicaragua" (2006), consultado en www.globalhealth.org/images/pdf/conf_2006/presentations/a1_pulerwitz.pdf, el 7 de septiembre de 2010.