(Agosto 2010) Los recientes patrones y políticas de inmigración muestran tanto continuidad como cambios. La continuidad se refleja en la llegada de aproximadamente 104.000 extranjeros por día a los Estados Unidos. Este grupo incluye a 3.100 personas que han recibido la visa de inmigrantes que les permite establecerse y convertirse en ciudadanos naturalizados después de cinco años, y 99.200 turistas y visitantes, entre ellos empresarios o estudiantes (ver tabla). Aproximadamente 2.000 extranjeros indocumentados por día se quedan a vivir en los Estados Unidos. Más de la mitad eluden las autoridades migratorias por la frontera con México, los demás ingresan legalmente, pero infringen los términos de sus visas de visita al quedarse a trabajar o al no regresar a sus países1.

Dos sucesos han reavivado el debate por la reforma de inmigración. La reciente recesión, la peor desde la Gran Depresión, exacerbó el desempleo y redujo la cantidad de extranjeros indocumentados que ingresan al país. No obstante, la mayor parte de los extranjeros indocumentados no regresaron a su país aún si habían perdido su empleo, dado que el trabajo también escaseaba en sus países. La recesión dio como resultado una pérdida de 8 millones de puestos de trabajo; el empleo normal disminuyó de 146 millones en 2007 a 138 millones para fines de 2009. Hubo además un aumento en la implementación de las leyes de inmigración, especialmente después de que el Senado de los Estados Unidos se negara a aprobar un proyecto de ley de reforma en 2007, que incluía la propuesta que solicitaba a los empleadores que despidieran a aquellos empleados cuyos nombres e información sobre el seguro social no coincidan. Los expertos concuerdan en que la cantidad de extranjeros indocumentados disminuyó entre 2008 y 2009 por primera vez en dos décadas, pero disienten sobre el motivo por el cuál decayó. Algunos estudios hacen hincapié en la recesión, sugiriendo que la cantidad de extranjeros indocumentados aumentará nuevamente con la recuperación económica y el crecimiento de puestos laborales. Otros resaltan los efectos de los esfuerzos de implementar las leyes estatales y federales para evitar dar empleo a los trabajadores indocumentados en los Estados Unidos2.



El segundo estímulo para un debate renovado es que la mayoría de los estados y ciudades están promulgando leyes para tratar la inmigración ilegal, incluyendo la ley de Arizona firmada en abril de 2010, que establece como delito la presencia ilegal en el estado. Los sondeos de opinión pública muestran un descontento generalizado dentro del sistema de inmigración "quebrantado". El congreso ha debatido una reforma inmigratoria integral durante una década sin aprobar una nueva legislación. La Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó un proyecto de ley en 2005 y el Senado en 2006, pero el Congreso no ha podido aceptar un paquete de tres elementos que haría más resistente la aplicación de leyes contra la inmigración ilegal, legalizaría a la mayoría de los extranjeros indocumentados y crearía programas para los nuevos trabajadores además de extender los actuales.


Figura 1
Cantidad anual de inmigrantes legales de los Estados Unidos y región de origen, 1960-2009

Nota: Las cantidades pueden no llegar al 100 por ciento debido a que se redondean los números.
Fuente: Estadísticas de inmigración del Departamento de Seguridad Nacional (Department of Homeland Security, DHS).


Arizona y doce estados más le solicitan a los empleadores que utilicen el sistema de verificación electrónica del gobierno federal (E-Verify) para revisar el estado legal de los nuevos empleados contratados. Los empleadores del sector privado con contratos federales también deben utilizar E-Verify.

Inmigración y población

La inmigración ejerce un efecto importante en el tamaño, distribución y composición de la población de los Estados Unidos. Tal como la fertilidad decayó de un pico de 3,7 hijos por mujer a fines de los 50 a 2,0 actualmente, la contribución de los inmigrantes en el crecimiento de la población estadounidense se incrementó. Entre 1990 y 2010, la cantidad de residentes estadounidenses de origen extranjero casi se duplicó de 20 a 40 millones, mientras que la población estadounidense creció de 250 a 310 millones. Hasta aquí, la inmigración contribuyó de manera directa a un tercio del crecimiento de la población estadounidense y, con el nacimiento de hijos y nietos de origen estadounidense, la inmigración aportó la mitad del crecimiento de la población estadounidense.

Los Estados Unidos tuvieron 39 millones de residentes extranjeros en 2009; 11 millones, casi un 30 por ciento, estaban indocumentados en dicho país. Los Estados Unidos poseen la mayor cantidad de residentes de origen extranjero de cualquier país, tres veces más que el segundo lugar, Rusia; y más residentes indocumentados que cualquier país. Los Estados Unidos, con un 13 por ciento de residentes de origen extranjero, tiene la porción más alta de inmigrantes entre sus residentes que la mayoría de los países europeos, pero una porción menor a la de Australia y Canadá3.

En las últimas décadas, los inmigrantes han sido mayormente asiáticos o hispanos, cambiando así la composición de la población estadounidense (ver Figura 1). En 1970, alrededor del 83 por ciento de los 203 millones de residentes estadounidenses eran blancos no hispanos y un 6 por ciento eran hispanos o asiáticos. En 2010, los Estados Unidos poseen 310 millones de residentes; dos tercios no son blancos hispanos y el 20 por ciento son hispanos o asiáticos. Si las tendencias actuales continúan, para el 2050 la cantidad de residentes estadounidenses blancos no hispanos disminuirá hasta aproximadamente un 50 por ciento, mientras que la cantidad de hispanos y asiáticos en conjunto aumentará a un tercio (ver Figura 2)4.

Impactos económicos de la inmigración

La mayoría de los inmigrantes vienen a los Estados Unidos en busca de una oportunidad económica; alrededor de 100.000 por año, menos del 10 por ciento, llegan como refugiados y en busca de asilo ya que escapan de la persecución en sus países. Alrededor de la mitad de inmigrantes y de las personas nacidas en los Estados Unidos pertenecen a la fuerza laboral, una porción apenas más elevada de hombres de origen extranjero y una cantidad apenas menor de mujeres de origen extranjero. En el 2009, alrededor del 15 por ciento de los trabajadores estadounidenses nacieron fuera de los Estados Unidos.

Los efectos de los trabajadores de origen extranjero en los mercados laborales estadounidenses son asuntos muy debatidos. La teoría económica predice que agregar trabajadores extranjeros a la fuerza laboral aumentaría el rendimiento de la economía y reduciría los salarios, o reduciría el índice de aumento en los salarios. Esta teoría fue confirmada por un estudio del Consejo Nacional de Investigaciones (National Research Council) que estimó que la inmigración elevó el Producto Bruto Interno (Gross Domestic product, GDP) de Estados Unidos, el valor de todas las mercaderías y servicios producidos, un diez por ciento de 1 por ciento en 1996, aumentando el PBI de ese año de $8 billones a $8 mil millones5. El PBI de Estados Unidos es de $15 billones en 2010, lo que sugiere que la inmigración aportó hasta $15 mil millones. Los salarios promedio en los Estados Unidos disminuyeron 3 por ciento a raíz de la inmigración.


Figura 2
Población estadounidense según raza y grupo étnico, 1970, 2010, 2050

Fuente: U.S. Census Projections With Constant Net International Migration, en www.census.gov/population/www/projections/2009cnmsSumTabs.html.


No obstante, la comparación de las ciudades con proporciones variantes de inmigrantes no ha producido una evidencia de reducción del salario relacionada con la inmigración. Por ejemplo, en 1980, más de 125.000 cubanos salieron para los Estados Unidos por el puerto Mariel. Muchos se establecieron en Miami, aumentando la fuerza laboral en un 8 por ciento, pero la tasa de desempleo de los afroamericanos en Miami en 1981 fue menor que en las ciudades como Atlanta, que no recibía inmigrantes cubanos6. Un motivo puede ser que los trabajadores de origen estadounidense que competían con los Marielitos se fueron de Miami, o no se mudaron a vivir allí.

Debido a una inmigración interna, la mayoría de los economistas buscaron el impacto de los inmigrantes a lo largo del mercado laboral estadounidense en lugar de hacerlo en cada ciudad en particular. Los inmigrantes y los trabajadores de origen estadounidense se agrupan a menudo según edad y educación para determinar, por ejemplo, cómo los inmigrantes de entre 20 y 25 años con no más que un título de educación secundaria afectan a trabajadores similares de origen estadounidense. El economista George Borjas asumió que los trabajadores de origen estadounidense y aquellos de origen extranjero de la misma edad y con el mismo nivel de educación son reemplazables, lo que quiere decir que un empleador tiene en cuenta tanto los trabajadores de origen extranjero como los de origen estadounidense ya que se pueden intercambiar7. Sin embargo, si ambos trabajadores se complementan, es decir que un carpintero de 30 años de origen estadounidense con un nivel de secundaria es más productivo porque tiene un ayudante de origen extranjero, los inmigrantes pueden incrementar los salarios de trabajadores de origen estadounidense similares8. El impacto calculado de los inmigrantes depende en gran medida de las suposiciones, y los estudios económicos no han arribado a conclusiones definitivas aún9.

Los inmigrantes no sólo trabajan; además pagan impuestos y consumen servicios que incluyen impuestos. Casi la mitad de los 12 millones de trabajadores estadounidenses sin un título secundario son inmigrantes, y la mayoría tienen bajos ingresos. La mayoría de los impuestos de las personas con bajos ingresos se destinan al Seguro Social y a los impuestos de Medicare, pero la mayor parte de los servicios que incluyen impuestos utilizados por los inmigrantes son la educación y otros servicios brindados por los gobiernos estatales y locales10. Por este motivo, algunos gobiernos locales y estatales llaman a la inmigración un mandato federal sin fondos asignados e intentan recuperar del gobierno federal el costo de proveer servicios a los inmigrantes.


Philip Martin es profesor de economía agrícola en la Universidad de California-Davis, Jefe del Programa Comparativo de Integración e Inmigración de la Universidad de California, y editor de Migration News. Elizabeth Midgley cuenta con una gran trayectoria como observadora y analista de tendencias inmigratorias y de formación de políticas en Estados Unidos. Comenzó con su cobertura de los problemas de la inmigración como productora de CBS News y durante su puesto como miembro del consejo de administración de la Fundación German Marshall Fund de Estados Unidos.


Referencias

  1. El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos dio a conocer 1,1 millones de inmigrantes y 36,2 millones de no inmigrantes en el 2009, sin contar las personas que cruzaban las fronteras de México y Canadá. Hubo 724.000 detenciones en el 2008, en su mayoría en la frontera México-Estados Unidos.
  2. Para ver una reseña del debate, ir a http://migration.ucdavis.edu/mn/more.php?id=3433_0_2_0.
  3. Según la ONU, los inmigrantes representan un 11 por ciento de la población de Francia y un 11 por ciento de la población del Reino Unido, mientras que representan un 21 por ciento de la población de Canadá y un 22 por ciento de la de Australia.
  4. Estas proyecciones suponen que la inmigración neta internacional será de 975.000 al año entre el 2010 y el 2050. (www.census.gov/population/www/projections/2009cnmsSumTabs.html).
  5. James Smith and Barry Edmonston, eds., The New Americans: Economic, Demographic, and Fiscal Effects of Immigration (Washington, DC: National Academies Press, 1997).
  6. David Card, "The Impact of the Mariel Boatlift on the Miami Labor Market," Industrial and Labor Relations Review 43, no. 2 (1990): 245-57.
  7. George Borjas, "The Labor Demand Curve Is Downward Sloping," Quarterly Journal of Economics 118, no. 4 (2003): 1335-74.
  8. Giovanni Peri, "Economic Impacts of Migrants," in Migration in the 21st Century: Rights, Outcomes, and Policy, ed. Kim Korinek and Thomas Maloney (New York: Routledge, 2010).
  9. Roger Lowenstein, "The Immigration Equation," New York Times Magazine, July 9, 2006.
  10. Sin embargo, los inmigrantes no pueden "ahorrar" en Seguro Social a menos que sus ingresos aumenten cada año. El Seguro Social es un sistema prepago, es decir, que los impuestos que pagan los trabajadores actuales sustentan a los jubilados. Los inmigrantes obtienen beneficios con los años, aumentando la cantidad de jubilados que recibirán los beneficios del Seguro Social en el futuro.