(Junio 2010) Este año el Día Mundial de la Salud (el 7 de abril) se concentra en la importancia de la salud urbana. Algunas partes del mundo se están urbanizando con tanta rapidez que las ciudades no pueden satisfacer la creciente demanda de servicios ambientales, de salud y educativos, aparte del empleo, la vivienda y el transporte de una población que podría duplicar su tamaño en menos de 25 años. Tres cuartas partes de los que viven en las ciudades del mundo en desarrollo residen en tugurios o condiciones similares, frecuentemente sin acceso a saneamiento ni agua potable. Por estas condiciones insalubres, el rápido crecimiento demográfico en áreas urbanas está particularmente ligado a mayores problemas de salud. Los tugurios urbanos tienen índices muy superiores de morbilidad que otras partes de las mismas ciudades, y los problemas sociales y de salud relacionados con el medio ambiente, la violencia, las lesiones y enfermedades no transmisibles son más comunes en su seno1.

La planificación familiar, a pesar de ser una de las intervenciones más costo-eficaces, menos caras y con efectos sanitarios más duraderos, con frecuencia no se considera una estrategia esencial para mejorar la salud urbana. Si bien no existe tanta disponibilidad de servicios de planificación familiar en las regiones remotas y rurales de los países menos desarrollados, por una variedad de razones culturales, financieras y sociales, los pobres en zonas urbanas tienen mayor dificultad en obtener dichos servicios que los residentes urbanos más afluentes. Considerando que la mitad de la población mundial vive actualmente en zonas urbanas, debería considerarse como alta prioridad mejorar el acceso de los pobres a la planificación familiar en dichas zonas, especialmente considerando que la mayoría de los residentes urbanos en muchos países viven con menos de US$2 dólares diarios.

Rápido aumento de los nacimientos no planeados

La mayoría de la población urbana (60%) no se debe a la inmigración de personas procedentes de áreas rurales, porque los nacimientos entre los residentes urbanos superan las defunciones. Al haberse reducido la mortalidad infantil y de lactantes, este índice de “incremento natural” se ha vuelto especialmente alto en las zonas urbanas del África subsahariana, algunas de las cuales están creciendo a razón de 4% por año. El fenomenal incremento en la población ha creado dificultades para los gobiernos y el medio ambiente. Por otra parte las familias urbanas se enfrentan al mayor costo y complejidad que supone la vida en la ciudad, y desean tener menos hijos que los residentes rurales. Muchas mujeres urbanas acaban con más hijos de los que dicen que pensaban tener y, si bien la mayoría de las mujeres urbanas afluentes disfrutan de acceso a métodos anticonceptivos, tanto en términos financieros como físicos es menor el acceso de las pobres a servicios reproductivos de alta calidad y a una variedad costeable de métodos anticonceptivos que satisfagan sus necesidades. El crecimiento en zonas urbanas continúa, por lo que no debe subestimarse la importancia de permitir acceso equitativo a métodos anticonceptivos, para reducir el número de nacimientos no planeados ni deseados. Se trata de una de las inversiones más sensatas y costo eficaces que los planificadores urbanos pueden hacer.

El número de mujeres en edad reproductiva está aumentando rápidamente

Debido a los altos niveles de fecundidad en el pasado, es de esperar que continúe está rápida urbanización. En el África subsahariana por ejemplo, el número de mujeres en edad de procrear crecerá en un 35% en los próximos 10 años. A menos que las mujeres puedan limitar el tamaño de sus familias al número de hijos que desean tener, los nacimientos en el mismo período aumentarán en 33%, lo que impulsará incluso más el rápido crecimiento demográfico en áreas urbanas y dificultará aún más la oferta de servicios de sanidad y de otro tipo. Las mujeres pobres que desean posponer el embarazo o dejar de tener hijos, pero no están usando un método anticonceptivo moderno, tienen una “necesidad insatisfecha de planificación familiar” especialmente alta. En Senegal y Etiopía, por ejemplo, una de cada tres mujeres entre las edades de 15 a 49 años que viven en áreas urbanas están en esa situación. Nigeria tiene uno de los menores niveles de necesidad insatisfecha en el África subsahariana (13% entre las mujeres urbanas y 17% entre las más pobres); pero como Nigeria es, con mucho, el país más grande de África, el número de mujeres con necesidad insatisfecha es grande (4 millones) y va en aumento porque la demanda de planificación familiar continúa. Los millones de mujeres con necesidad insatisfecha de métodos anticonceptivos contribuyen directamente al rápido crecimiento de la población así como a las altas tasas de mortalidad infantil y materna.

La planificación familiar evita el aborto y las muertes maternas

Una de cada 22 mujeres en el África subsahariana corren riesgo de morir de causas relacionadas con el embarazo y el parto. Si bien la mortalidad materna ha disminuido desde 1990 (26% en América Latina y 20% en Asia), dicha reducción ha sido tan sólo 2% en el África subsahariana2. Las mujeres que dan a luz antes de cumplir los 18 años o después de los 35, o que han tenido hijos muy seguidos, corren tienen mayor peligro de muerte. En muchos países del África subsahariana el matrimonio y el parto a edad temprana son comunes. En Malí, Malawi, Mozambique y Niger, por ejemplo, la mitad de las mujeres dan a luz antes de los 18 años3. En general, las mujeres que son madres antes de cumplir los 20 años tienen el doble de probabilidades de morir de causas relacionadas con el embarazo que las mujeres de mayor edad. La planificación familiar puede evitar estas muertes, al permitir que las mujeres jóvenes con vida sexual retrasen su primer embarazo hasta que tengan mayor edad y estén más desarrolladas física y emocionalmente. Lamentablemente el uso de métodos anticonceptivos entre las mujeres con vida sexual, ya sean casadas o solteras, es muy bajo en la mayoría de los países del África subsahariana. En Nigeria, tan sólo el 3% de las mujeres casadas y el 37% de las solteras entre las edades de 15 a 19 años usan métodos anticonceptivos modernos4.

En ciertos países subsaharianos, Nigeria y Kenya incluidos, entre el 25 y el 41% de todos los embarazos no deseados acaban en abortos, y en la totalidad de la región subsahariana el 99% de los casi 5 millones de abortos que tienen lugar cada año los realizan personas que carecen de los conocimientos médicos necesarios, o se hacen en condiciones peligrosas, o ambas cosas. África subsahariana tiene la proporción mundial más alta de abortos en mujeres de 15 a 19 años (aproximadamente 1 de cada cuatro), por lo que el aborto es la principal causa de muerte entre las jóvenes africanas. En África oriental, Kenya incluida, el aborto en condiciones peligrosas ocasiona el 17% de las muertes maternas, por lo que garantizar que los jóvenes tengan la información, y los servicios de planificación familiar que necesitan, podría reducir considerablemente las muertes por aborto y las debidas a otras causas relacionadas con el embarazo. A nivel mundial, se estima que cubrir la necesidad insatisfecha de métodos anticonceptivos podría prevenir 50.000 muertes por aborto y 90.000 por otras causas relacionadas con la maternidad cada año. El 55% de las vidas que se salvarían serían las de mujeres en el África subsahariana5.

La planificación familiar evita la muerte de niños y lactantes

Poner mayor espacio entre los partos (por lo menos dos años) es una de las estrategias más importantes y de mayor éxito para mejorar el resultado de los partos y la supervivencia del recién nacido. Los niños que nacen con menos de dos años de separación del parto anterior tienen aproximadamente el doble de probabilidades de morir en el primer año de edad que los que nacen con tres años de separación. Los que nacen de madres menores de 20 años de edad también tienen muchas más probabilidades de morir en los primeros días, meses, o años de vida. En Senegal, por ejemplo, uno de cada diez niños de mujeres menores de 20 años muere en el primer año de vida, a diferencia de uno de cada 17 entre las mujeres que dan a luz en las edades de 20 a 29 años de edad. El uso de planificación familiar puede evitar estas muertes al permitir que las jóvenes eviten los embarazos prematuros, los no deseados y los que están demasiado cerca del embarazo anterior. Sólo en Senegal, la planificación familiar podría prevenir 1.300 millones de embarazos no planeados, 400.000 abortos y 200.000 muertes de menores de 5 años de edad en un período de 10 años. Al cubrir la necesidad insatisfecha de métodos anticonceptivos también se reduce considerablemente el costo de la vacunación universal y otras intervenciones sanitarias infantiles, y se facilita la capacidad de los gobiernos para mejorar la salud de la sociedad en general6.

La planificación familiar es un enfoque clave en la prevención del VIH aunque no se utiliza lo suficiente

La importancia de la planificación familiar para reducir la transmisión maternoinfantil del VIH no ha recibido suficiente atención. Cada año se previenen más de 577.200 embarazos no planeados entre mujeres infectadas por el VIH en el África subsahariana, gracias al uso de la planificación familiar, que evita más infecciones del VIH entre lactantes que la terapia antiretroviral7. Si bien es esencial que todas las mujeres que utilizan dicha terapia tengan acceso a planificación familiar, más de medio millón adicional de embarazos no deseados en mujeres seropositivas podrían prevenirse anualmente si todas las mujeres en la región que no desean quedar embarazadas tuvieran acceso a métodos anticonceptivos modernos. En Sudáfrica podrían prevenirse anualmente más de 400.000 embarazos no planeados entre mujeres seropositivas, lo que evitaría más de 120.000 nacimientos de niños seropositivos8.

La planificación familiar promueve la sostenibilidad ambiental y la expansión de los servicios de educación y sanidad

La inversión en planificación familiar no sólo salva vidas sino que conlleva grandes ahorros en los sectores de salud, educación y medio ambiente. Al haber menos niños que educar, los gobiernos pueden ampliar los servicios de agua potable y saneamiento a mayor parte de la población, lo que a su vez implica reducir las enfermedades transmitidas por el agua y las muertes por diarrea. Cuando se ralentiza el crecimiento demográfico hay menos presión en los limitados recursos de la tierra y el agua, y menor deterioro ambiental por deforestación, salinización de la tierra y contaminación atmosférica. En Kenya, por ejemplo, cubrir la necesidad insatisfecha de planificación familiar, por un costo de $71 millones, podría reducir en $115 el gasto en educación y en $37 el de vacunación, en $36 el de agua y saneamiento, en $75 millones el de salud materna y en $8 millones el combate de la malaria. Por cada dólar de gasto en planificación familiar, Kenya se ahorraría $3,79 en estos sectores solamente9.

El acceso equitativo de los pobres a la planificación familiar es un tema de salud y derechos humanos

Existe casi el consenso universal entre los gobiernos de que todo niño tiene derecho a ser querido, y que las mujeres y las parejas tienen derecho a decidir libremente el número de hijos que desean tener. En la mayor parte de las sociedades las mujeres pobres son quienes tienen menor probabilidad de ejercer su derecho a utilizar métodos anticonceptivos, en parte porque son las que menos pueden pagar por servicios de planificación familiar. Hasta que las mujeres pobres tengan la misma capacidad para ejercer ese derecho que las más ricas, las zonas urbanas continuarán aumentando no sólo en tamaño sino también en desigualdad. La proporción de personas que viven en pobreza continuará ascendiendo y la disparidad de ingreso entre los ricos y los pobres será cada vez mayor.

Los gobiernos y los planificadores urbanos deben asegurarse de que los pobres reciban fondos públicos que subvencionen y mejoren la calidad de los servicios de salud reproductiva. Sin ello los subsidios e incentivos probablemente acabarán en beneficio de poblaciones menos necesitadas10, y la inversión en salud reproductiva y planificación familiar es una de las más costo efectivas que los gobiernos pueden hacer. En Kenya y Nigeria, por ejemplo, el costo de proteger a una pareja urbana contra embarazos no deseados por un año, mediante servicios en las clínicas, es tan sólo $4,2711. Esta pequeña inversión redunda en beneficio de las personas, las familias y la sociedad en general. El Día Mundial de la Salud del año 2010 es un momento adecuado para dar a la planificación familiar la atención que se merece.


Karin Ringheim es una asesora de alto nivel en temas normativos en Population Reference Bureau.


Referencias

  1. African Population and Health Research Center, Population and Health Dynamics in Nairobi's Informal Settlements, Report of the Nairobi Cross-Sectional Slums Survey (NCSS) (Nairobi: APHRC, 2002).
  2. Susheela Singh et al., Adding it Up: The Costs and Benefits of Investing in Family Planning and Maternal and Newborn Health (Nueva York: Instituto Guttmacher/FNUAP, 2009).
  3. ICF Macro, Demographic and Health Surveys, Mozambique, 2003; Malawi, 2004; y Mali, 2006 (Calverton, MD: ICF Macro).
  4. National Population Commission y ICF Macro, Nigeria Demographic and Health Survey, 2008 (Abuja, Nigeria: NPC y ICF Macro, 2009).
  5. Singh et al., Adding it Up.
  6. Scott Moreland y Sandra Talbird, Achieving the Millennium Development Goals: The Contribution of Fulfilling the Unmet Need for Family Planning (Washington DC: The Futures Group/Policy Project, 2007).
  7. Heidi Reynolds et al., "The Value of Contraception to Prevent Perinatal HIV Transmission," Sexually Transmitted Diseases 33 no. 6 (2006): 350-56.
  8. Derived from: Heidi W. Reynolds, M.J. Steiner y Willard Cates Jr., "Contraception's Proved Potential to Fight HIV," Sexually Transmitted Infections 81 (2005): 184.
  9. Constella Futures, POLICY Project y Health Policy Initiative, 2005-2007. Para más información ver Rhonda Smith et al., Family Planning Saves Lives, 4th ed. (Washington, DC: Population Reference Bureau, 2009).
  10. Davidson Gwatkin, Overcoming Global Health Inequalities—Where Next?, Seminario de Population Reference Bureau sobre Políticas, 16 de diciembre, 2009.
  11. Moreland and Talbird, Achieving the Millennium Development Goals.