por Melissa Thaxton
(Septiembre 2004) Desde febrero de 2003, las milicias árabes respaldadas por el gobierno sudanés han desplazado a tres grupos étnicos africanos de sus tierras en el área de Darfur, en la parte occidental de Sudán. Estos grupos son los Zaghawa, los Fur y los Masalit. El conflicto ha ocasionado aproximadamente 50.000 muertes y desplazado a 1,2 millones de personas, principalmente a campamentos de refugiados en Darfur y Chad, un país vecino, mientras que otras personas se han ido ya sea para formar parte de los grupos insurgentes que combaten contra las milicias árabes o simplemente para buscar trabajo.
Pero en la actualidad la crisis humanitaria en Darfur pone en riesgo las vidas de millones más, debido a la malnutrición y a la inanición. La situación en Darfur subraya lo expuestas que se encuentran muchas mujeres en los países en desarrollo a la inseguridad alimentaria.
Darfur: Una lucha silenciosa para las mujeres y los niños
Como resultado de los ataques en Sudán, las mujeres de Darfur con frecuencia se encuentran solas al cuidado de sus hijos, familiares, amigos e, incluso, de desconocidos, y muchas otras no pueden o no quieren permanecer en aldeas destrozadas por la guerra. En varios campamentos de refugiados las mujeres constituyen actualmente alrededor del 90% de la población adulta1.
La ansiedad, la falta de alimento y la deshidratación hacen que muchas de estas mujeres no puedan producir leche para amamantar a sus bebes y niños pequeños2, y la situación ha contribuido a la malnutrición —e incluso la inanición— de los más jóvenes y más vulnerables entre la población de los campos de refugiados.
Según una encuesta de los Centros de los EE.UU. para el Control y la Prevención de Enfermedades, 4 de cada 10 niños sudaneses menores de 5 años refugiados en los campamentos de Chad están seriamente malnutridos3. Los niños que sufren malnutrición a edades tan tempranas suelen morir o no desarrollar su total potencial físico y mental, con lo que se perpetúa el ya de por sí ciclo crónico intergeneracional de malnutrición y pobreza.
Las mujeres son parte esencial de la producción de alimentos pero suelen sufrir hambre de forma crónica
Las mujeres y los niños de Darfur no son los únicos que sufren grave inseguridad alimentaria. Más de 800 millones de personas en el mundo en desarrollo, inclusive aproximadamente 185 millones de niños menores de 5 años, pasan hambre constantemente.
Pero en momentos de crisis (como la resultante de períodos prolongados de conflicto o enfermedad) la malnutrición se vuelve incluso más grave, especialmente entre las mujeres y los niños, debido a que las prácticas culturales de muchas sociedades hacen que las mujeres y las niñas sean las últimas en comer y las que menos comen.
Sin embargo, por irónico que parezca, las mujeres en los países en desarrollo son indispensables para la seguridad alimentaria, según la define la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO): "El acceso de todas las personas en todo momento a los alimentos que necesitan para lograr una vida activa y saludable". Las mujeres producen más de la mitad de todos los alimentos que se cultivan en todo el mundo. En el África subsahariana realizan hasta el 80% de las labores agrícolas.
Y las mujeres rurales en los países en desarrollo no sólo trabajan en el campo (escardando, plantando, quitando malezas, regando, cosechando y procesando la producción agrícola), sino que también realizan las tareas diarias del hogar, como recoger la leña y el agua, preparar la comida, limpiar, atender a los niños y el ganado. Además, se encargan de las actividades de intercambio y comercio.
En el mejor de los casos, las mujeres pobres en los países en desarrollo luchan por mantener a sus familias sanas, bien alimentadas y en condiciones de seguridad, pero cuando surge una crisis como la de Darfur, la dificultad para producir alimentos puede ser tremenda.
La inseguridad alimentaria y la malnutrición en el África
En todo el mundo se ha observado un incremento tanto en el número como en el porcentaje de hogares rurales encabezados por mujeres, pero la feminización del trabajo agrícola se ha vuelto especialmente notable en el África subsahariana, principalmente debido a la enfermedad, la guerra y la emigración de los hombres a zonas urbanas, todo lo cual ocasiona un cambio en la división tradicional del trabajo entre los sexos. Se calcula que actualmente aproximadamente el 31% de los hogares subsaharianos tienen a una mujer a su cabeza4.
La pérdida de mano de obra masculina en el hogar y la incapacidad de las mujeres cabeza de familia para contratar a alguien que realice las labores del esposo han originado ajustes en las formas de cosecha y el cultivo agrícola realizado por las mujeres, lo que ha reducido la producción y, en algunos casos, llevado a cosechar cultivos menos nutritivos. En Darfur miles de personas de las aldeas, que han sido desplazados de sus tierras y siguen sin tener acceso a la ayuda alimentaria de las Naciones Unidas, dependen en la actualidad para su alimentación de un tipo de leguminosa tóxica denominada mukheit5, que no hace más que llenar el estómago y no ofrece realmente ninguna nutrición.
También en otras partes del África subsahariana muchas mujeres han dejado de plantar cultivos tradicionales como las judías (que son ricas en proteínas y nutrientes), y los han sustituido por tubérculos que son más fáciles de producir pero no tan nutritivos.
Por otra parte, el acceso de la mujer a los alimentos y su contribución a la producción alimentaria también se han visto seriamente restringidos en muchos países africanos por falta del capital de producción (como tierra y tecnología), educación y servicios de salud. Un estudio reciente del Banco Mundial descubrió que si las mujeres en todo el mundo recibieran la misma educación que los hombres, el rendimiento agrícola mundial aumentaría hasta en un 22%, pero las mujeres agricultoras continúan beneficiándose con sólo el 5% de los servicios de divulgación agrícola en todo el mundo.
El VIH/SIDA y la inseguridad alimentaria
La pandemia del VIH/SIDA también es un obstáculo para la seguridad alimentaria de la población africana rural pobre. Se estima que una tercera parte de la población africana en edad de trabajar está infectada por el VIH y las muertes por causas relacionadas con el SIDA entre los trabajadores agrícolas del continente ponen en riesgo la producción agrícola, especialmente en el África meridional y oriental6.
La epidemia también ha restringido la contribución de las mujeres a la seguridad alimentaria del hogar y al estado nutritivo de los niños, principalmente porque la enfermedad crónica reduce la capacidad para producir y tener acceso a suficientes alimentos. Las muertes masivas por el SIDA en el continente africano han intensificado asimismo las penurias que sufren los miembros de la familia que sobreviven. En algunas comunidades africanas la mujer puede perder el acceso a la tierra y otro capital al morir su marido.
Finalmente las muertes por el VIH y el SIDA en el África han ocasionado una pérdida de conocimiento agrícola, tanto técnica como de tipo local, en muchas áreas. Los padres mueren antes de transmitir a sus hijos lo aprendido de las generaciones pasadas sobre las técnicas y las herramientas agrícolas, así como las variedades de cultivos, con lo que la gente joven no puede producir sus propios alimentos ni los ingresos para comprarlo de otros, y se continúa el ciclo de pobreza, inseguridad alimentaria y malnutrición. La epidemia ha dejado huérfanos a 11 millones de niños tan sólo en el África subsahariana.
Las mujeres y el futuro de la seguridad alimentaria en el África
A corto plazo, los refugiados en los campamentos de Darfur y Chad continuarán dependiendo de la ayuda alimentaria que les proporciona las Naciones Unidas, especialmente en la época de lluvias, en la que las carreteras son intransitables. A largo plazo habrá que establecer mecanismos de resolución de conflictos y restaurar la paz para poder mitigar considerablemente el sufrimiento masivo actual de la región.
Aparte de Darfur, la seguridad alimentaria en el África subsahariana se logrará únicamente abordando una gran variedad de temas, como el crecimiento de la población, la distribución de los recursos, las condiciones de seguridad, los patrones de consumo, la producción agrícola, el deterioro ambiental, la condición socioeconómica, los derechos de tenencia de la tierra, el VIH/SIDA, y el acceso a crédito y los servicios de salud, todo lo cual es esencial para la mujer.
Mejorar el acceso de las mujeres a la educación y los servicios de salud es especialmente esencial para mantener la seguridad alimentaria mundial. La mayor educación y salud ponen a la mujer en condiciones de tomar mejores decisiones y de ser más productivas en las tareas agrícolas. Asimismo, cuando las mujeres, especialmente las que viven en áreas rurales, obtengan derechos de propiedad y acceso a financiamiento tendrán mayores probabilidades de garantizar su propia seguridad alimentaria.
Finalmente la investigación que tome en cuenta los intereses y el conocimiento de las mujeres contribuirá a incrementar la productividad agrícola y el ordenamiento sostenible de los recursos naturales. El desarrollo de cultivos que crecen rápidamente, que se cocinan fácilmente y que son ricos en proteínas y otros nutrientes puede asimismo mejorar la seguridad alimentaria, y la salud y el bienestar de las mujeres africanas y de la totalidad del continente.
Melissa Thaxton es una analista de políticas en el programa de población, salud y medio ambiente del PRB.
Referencias
- Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), "Darfur Humanitarian Emergency," consultado en Internet en www.usaid.gov/locations/sub-saharan_africa/sudan/darfur.html, el 30 de agosto de 2004.
- Emily Wax, "Wells of Life Run Dry for Sudanese," Washington Post, 22 de agosto de 2004.
- Basia Tomczyk et al., "Emergency Nutrition and Mortality Surveys Conducted among Sudanese Refugees and Chadian Villagers" (Atlanta: Center for Disease Control and Prevention, junio de 2004), consultado en Internet en www.cdc.gov/nceh/ierh/Research&Survey/
Chad_report04.pdf el 26 de agosto de 2004.
- Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), "Rural Women and Food Security: Current Situation and Perspectives" (Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, 1998), consultado en Internet en www.fao.org/DOCREP/003/W8376E/W8376E00.HTM el 26 de agosto de 2004.
- Emily Wax, "Sudan's Ragtag Rebels: Ambitions of Darfur Fighters Exceed Resources," (Washington Post, 7 de septiembre de 2004).
- Roger-Mark De Souza, John S. Williams, y Frederick A.B. Meyerson, "Critical Links: Population, Health, and the Environment," Population Bulletin 58, no. 3 (2003).