Día mundial del SIDA, 2004: La vulnerabilidad de las mujeres y las niñas
por Robert Lalasz
(Noviembre 2004) El rostro del VIH y del SIDA corresponde cada vez más al de una mujer joven. La campaña mundial actual de las Naciones Unidas sobre el SIDA, que culmina con el 18avo Día mundial del SIDA, el 1 de diciembre, pone de relieve esta tendencia.
En los dos últimos años el número de mujeres infectadas por el VIH se ha elevado drásticamente (en un 56% en el Asia Oriental y en un 48% en Europa del Este y Asia Central). La campaña de las Naciones Unidas destaca patentemente que la pandemia afecta cada vez más a las mujeres y las niñas en todo el mundo.
- Casi el 50% de los 37,2 millones de adultos con VIH son mujeres (dicha cifra ascendía a un 35% en 1985).1
- El SIDA es la principal causa de muerte entre las mujeres estadounidenses de raza negra entre las edades de 25 a 34 años.
- Las niñas y las jóvenes constituyen más del 60% de las personas infectadas por el VIH entre las edades de 15 a 24 años. Dicha cifra asciende al 75% en el África subsahariana.
- La probabilidad de la infección entre las niñas adolescentes es entre 5 y 6 veces mayor que entre los niños de la misma edad.
- En algunos países africanos las mujeres jóvenes casadas entre 15 y 19 años de edad tienen mayores probabilidades de estar infectadas que las mujeres solteras de la misma edad, y más del 20% de las mujeres embarazadas que se han hecho pruebas de detección del VIH en muchos países del África meridional son seropositivas.
Desafortunadamente las mujeres suelen no ser conscientes del riesgo de contraer el VIH y de lo que pueden hacer para protegerse. Generalmente también carecen de acceso a servicios y métodos de prevención adecuados. Asimismo las mujeres que no cuentan con el debido reconocimiento social o la seguridad económica, o cuyas relaciones sexuales tienen lugar en contextos de coacción y abuso, normalmente no pueden practicar la abstinencia o exigir el uso de condones.
"Las mujeres jóvenes están especialmente expuestas al VIH por razones biológicas y sociales," dice Lori Ashford, directora técnica del PRB en el área de información sobre políticas. "Físicamente tienen mayores posibilidades que los hombres de contraer la infección y suelen carecer de la autoestima para oponerse a los avances sexuales de los hombres, o convencer a los de mayor edad para que usen condones."
EL SIDA, un problema de género
Considerando estas tendencias, muchos programas de prevención abordan el VIH y el SIDA en la actualidad, no simplemente como tema de salud pública, sino como síntoma de la desigualdad de género que lo sustenta.
"La desigualdad de género ha convertido una enfermedad devastadora (el SIDA) en una crisis económica y social," dice Noeleen Heyzer, directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer (UNIFEM). "La crisis requiere que se contribuyan serios recursos a los programas, y que existan políticas que promuevan la igualdad de género y la potenciación de la mujer."
Entre dichos esfuerzos se encuentran el mayor acceso por parte de las mujeres a oportunidades económicas y educación, así como la defensa de sus derechos legales e igualdad de acceso a la atención sanitaria. Según ONUSIDA, los hombres y mujeres que viven con el SIDA tienen los mismos índices de supervivencia si reciben el mismo tratamiento.
Pero en muchos países las actitudes hacia la mujer hacen que el hombre sea tratado primero. Las familias también tardan en mandar a las mujeres a la clínica, para no alterar la "economía de atención" familiar que éstas mantienen con sus labores en el hogar, entre las que suele estar el cuidado de otros miembros de la familia afectados por el SIDA.
Muchos observadores también alegan que el triple enfoque de "abstinencia, fidelidad y uso de condones" para la prevención del VIH no tiene mucha utilidad para abordar la situación de las mujeres y las niñas.
Tan sólo el 4,9% de las mujeres casadas en edad de procrear usan condones (lo que oscila entre 1,3% en África y 10,5% en Europa oriental).
Asimismo "no tiene sentido recomendar la abstinencia a mujeres que se ven forzadas a tener relaciones sexuales", según indica Thoraya Obaid, directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). "La fidelidad no ofrece mucha protección a las mujeres cuyos esposos mantienen varias relaciones a la vez, o que estaban infectados antes de casarse; y para usar condones tiene que haber cooperación por parte de los hombres…La epidemia no va a ceder hasta que los gobiernos proporcionen los recursos necesarios para garantizar los derechos de salud sexual y reproductiva de la mujer."
Los programas tienen que reorientar sus esfuerzos para ayudar a las mujeres y las niñas
Un informe conjunto de ONUSIDA, UNFPA y UNIFEM, en 2004 —Women and HIV/AIDS: Confronting the Crisis— describe a grandes rasgos cómo las entidades donantes y las naciones pueden ayudar de manera más eficaz a las mujeres y a las niñas con VIH.2 Entre sus recomendaciones se encuentran las siguientes:
- Lograr que los fondos para el combate del SIDA se apliquen a las mujeres, asegurándose de que los programas tengan suficiente personal y financiamiento, y que respondan plenamente a las necesidades y circunstancias de las niñas y mujeres en todos los aspectos de prevención, tratamiento, atención basada en la comunidad, educación, violencia de género y derechos humanos.
- Asegurarse de que las mujeres y las niñas adolescentes sepan cómo prevenir la infección del VIH y cuenten con los medios para ello, mediante campañas de comunicación, educación y advocacy, diseminadas entre la toda la población, con sensibilidad de género; mayor acceso de las mujeres a crédito y oportunidades económicas; mayor disponibilidad de condones y la enseñanza de técnicas para lograr que los hombres los usen; y recursos y programas para usuarios de drogas inyectadas de ambos sexos.
- Asegurar la igualdad de acceso, y el acceso universal a tratamiento, mediante la campaña de "3 para el 5" de la OMS y ONUSIDA (cuya meta es ofrecer tratamiento antiretroviral a 3 millones de infectados para el 2005)3, así como mediante el fortalecimiento y la ampliación de servicios y campañas de salud para combatir el estigma, la discriminación y la violencia de género hacia las mujeres con SIDA.
- Promover la educación básica y secundaria de las niñas, y la alfabetización de las mujeres, eliminando el cobro escolar y promoviendo la autoestima y capacidad de liderazgo de las mujeres, y ampliando las clases de alfabetización.
- Reconociendo y apoyando la labor de las personas que cuidan a los pacientes y huérfanos del SIDA en los hogares, mediante programas para su capacitación, protección, apoyo y ayuda (financiera y psicológica).
- Promoviendo una actitud de "cero tolerancia" respecto a cualquier forma de violencia en contra de las mujeres y las niñas, con mayor asesoría y servicios de salud para todas las víctimas de violencia sexual, y campañas en la comunidad y en los medios de divulgación con participación de los hombres.
- Promoviendo y protegiendo los derechos humanos de las mujeres y las niñas, mediante servicios legales gratuitos o de bajo costo, y protección y promoción de la propiedad de la mujer y su derecho a heredar, y reformando las leyes que estén en oposición a la Convención de las Naciones Unidad sobre la eliminación de todas formas de discriminación contra la mujer (CEDAW).
"Se necesitan urgentemente estrategias para combatir la desigualdad de género, si queremos tener posibilidades realistas de revertir la epidemia", dice el Dr. Peter Piot, director ejecutivo de ONUSIDA. "Se necesitan acciones específicas para prevenir la violencia en contra de las mujeres y las niñas, y garantizar sus derechos de propiedad y herencia, y el derecho a educación básica y oportunidades de empleo."
Lori Ashford, del PRB, añade que muchas de estas recomendaciones no son nuevas. "Los expertos en salud pública han aducido durante años que la potenciación de la mujer puede beneficiar a toda la sociedad mucho más que la protección de la salud de ciertas mujeres en particular"; pero "la dificultad es pasar de la palabra a la acción."
Robert Lalasz es un redactor de alto nivel en el PRB.
Références
- Para obtener cifras de diciembre de 2004 sobre la pandemia, ver ONUSIDA, "AIDS Epidemic Update 2004" (Ginebra: ONUSIDA, 2004). Información obtenida en Internet, en www.unaids.org/wad2004/report.html, el 29 de noviembre, 2004.
- ONUSIDA, UNFPA y UNIFEM, Women and HIV/AIDS: Confronting the Crisis (Ginebra y Nueva York: ONUSIDA, UNFPA y UNIFEM, 2004), visto en Internet en www.unfpa.org/hiv/women/report/ el 29 de noviembre, 2004.
- Para mayor información sobre la iniciativa, vean www.who.int/3by5/en/.