por Yvette Collymore
Este artículo se basa en el informe del PRB, titulado, Preventing Cervical Cancer Worldwide.
(Noviembre 2004) Ya sea porque las desalienta la caminata de dos horas a la clínica más próxima, los mitos locales sobre el tema, o el mal servicio, millones de mujeres en todo el mundo no llegan a hacerse pruebas de detección de cáncer cérvicouterino, y cientos de miles mueren de esta enfermedad prevenible sin llegar a saber que la tienen.
Con el fin de reducir la enfermedad y las muertes por esta causa, hay organizaciones que están colaborando para derribar obstáculos en la detección y el tratamiento de los primeros síntomas de la enfermedad. La Alianza para la Prevención del Cáncer Cervicouterino (APCC), un grupo de cinco entidades internacionales, con financiamiento de la Fundación de Bill y Melinda Gates, ha evaluado y promovido la aplicación de enfoques, económicos y sin riesgo, de gran aceptación en la prevención del cáncer cervicouterino.
El cáncer cérvicouterino afecta principalmente a las regiones más pobres
El número de muertes por cáncer cérvicouterino en todo el mundo pone de relieve la necesitad de este tipo de programas. La enfermedad causa la muerte de aproximadamente 274.000 mujeres cada año, afecta a las más pobres y vulnerables, y tiene un efecto reverberante entre sus familias y comunidades, que tanto dependen de las funciones esenciales de la mujer para la manutención del hogar y el cuidado de sus miembros.1
Alrededor del 80% de los nuevos casos de cáncer cérvicouterino (y una proporción similar de las muertes por esa enfermedad) tienen lugar cada año en los países en desarrollo,2 y en muchos de estos países, el cáncer cérvicouterino es la principal causa de muerte de cáncer entre las mujeres.
"El cáncer cérvicouterino tiene un gran impacto en las mujeres, especialmente en los países en desarrollo", dice Jacqueline Sherris, de PATH, una organización internacional no gubernamental con sede en Seattle, y una de las cuatro entidades miembros de APCC que buscan nuevos enfoques de prevención. "Una de las razones importantes de la mayor incidencia de este cáncer en los países en desarrollo es la falta de programas efectivos para detectar a tiempo la situación precancerosa y tratarla antes de que degenere en cáncer."
Las regiones más afectadas están entre las más pobres del planeta. La mayor incidencia (más de 30 mujeres de cada 100.000) se observa en América Central y del Sur, el Caribe, el África subsahariana, partes de Oceanía y zonas de Asia, comparada con un máximo de 10 mujeres de cada 100.000 en América del Norte y Europa.3
Los índices reportados son 69 casos por cada 100.000 en Tanzania, 55 por cada 100.000 en Bolivia y 40 por cada 100.000 en Papúa Nueva Guinea. El número mayor de casos notificados, en términos absolutos, lo tiene Asia. Se calcula que en la India existen 132.000 nuevos casos cada año, lo que es más de una cuarta parte del total mundial.
Las mujeres de 35 años en adelante son las que corren mayor riesgo
El cáncer cérvicouterino se debe a un crecimiento y división anormal de las células en la entrada del útero o matriz (el área denominada cuello uterino). La principal causa subyacente es el virus del papiloma humano, una enfermedad de transmisión sexual que suele presentarse sin síntoma alguno.
El virus no tiene cura, y si bien la infección permanece estable o sin detectarse en la mayoría de los casos, puede dar lugar a lesiones precancerosas que acaban degenerando en cáncer con el tiempo.
Las mujeres pueden contraer este virus de jóvenes, pero el cáncer cérvicouterino tiende a surgir a partir de los 35 años de edad, y si no se detecta y trata en su etapa inicial, la enfermedad es casi siempre mortal. La prevención del virus del papiloma humano reduciría drásticamente los índices de cáncer cérvicouterino, por lo que la existencia de una vacuna (que en la actualidad se encuentra en la última etapa de su desarrollo) contribuirá grandemente a prevenirlo en el futuro.
Ausencia de detección y tratamiento efectivos en los países en desarrollo
Tradicionalmente los esfuerzos mundiales por prevenir el cáncer cérvicouterino se han concentrado en examinar a las mujeres para detectar la presencia de tejido anormal en el cuello del útero, corregir la situación antes de que degenere, y proporcionar la debida atención posterior. Hasta el momento las labores de detección se han basado mayormente en la prueba del papanicolau, que lleva utilizándose por mucho tiempo para detectar cambios anormales en las células.
Pero si bien dicha prueba ha tenido excelentes resultados en los países industrializados que ofrecen análisis de detección periódicos, de alta calidad, los programas del papanicolau son complejos y costosos, y no han llegado a alcanzar a una porción significativa entre las mujeres de países con infraestructura y sistemas de salud deficientes.
La falta de técnicas efectivas de detección y tratamiento es una de las razones principales de los índices considerablemente superiores de cáncer cérvicouterino en los países en desarrollo. En dichos países las tasas de mortalidad reportadas ascienden a un promedio de 11,2 por cada 100.000 mujeres, lo que es casi el triple de las registradas en los países desarrollados.4 Casi el 40% de las muertes por cáncer cérvicouterino en los países en desarrollo tienen lugar en el Asia meridional central, una región de altos niveles de población que incluye la India, Pakistán y Bangladesh.
Al no disponer de acceso a programas viables, las mujeres de las comunidades pobres generalmente buscan atención sanitaria únicamente cuando ya tienen síntomas y el cáncer está avanzado, por lo que es difícil tratarlo. Poco pueden hacer los proveedores de atención sanitaria para salvar sus vidas en dicha etapa de la enfermedad e incluso puede que falten los medicamentos para paliarles el dolor.
Entre otros obstáculos a la prevención y el tratamiento pueden estar la falta de conocimiento de la enfermedad y de las formas de prevenirla, la dificultad para llegar a las clínicas y hospitales, la necesidad de hacer varias visitas a las mismas, y el alto costo de las pruebas de detección. En algunas comunidades existen mitos e información errónea sobre la enfermedad que también obstaculizan la prevención.
La investigación actual trata de poner la prevención al alcance de todos
A pesar de dichos obstáculos, el cáncer cérvicouterino puede prevenirse con bajo costo. Los proveedores de atención sanitaria pueden utilizar técnicas relativamente simples para examinar a las mujeres, detectar situaciones precancerosas y tratar el tejido anormal a tiempo.
Los proyectos de la APCC en el África subsahariana, América Latina y Asia meridional han estudiado diversos enfoques de detección y tratamiento (especialmente entre las mujeres de treinta y tantos, y cuarenta y tantos años), sabiendo que muchas de ellas puede que se hagan tan sólo una prueba o dos en toda su vida.
La investigación también se ha concentrado en enfoques que superen los obstáculos logísticos y sociales, y los que eleven considerablemente el acceso de las mujeres a los servicios de prevención. Entre los más prometedores se encuentran la inspección visual de un proveedor de servicios capacitado para detectar tejido anormal. Otra alternativa es hacer un análisis para detectar la presencia del virus del papiloma humano en el cuello uterino de la mujer. Si bien dichos enfoques siguen evaluándose, todos ellos prometen salvar más vidas con menor costo que el método tradicional del papanicolau.
Pero, para ser realmente efectivos, los programas de prevención del cáncer cervicouterino tienen que ligar las pruebas al debido tratamiento, inclusive la atención de bajo costo en dispensarios (pacientes no hospitalizadas). Pueden utilizarse procedimientos relativamente simples para, ya sea destruir o escindir el tejido cérvicouterino anormal, dependiendo de la ubicación y el tamaño del área afectada y la gravedad de la situación.
Dos de estos procedimientos son especialmente apropiados en contextos de pocos recursos. Uno es la crioterapia, que consiste en utilizar temperaturas sumamente bajas para destruir el tejido anormal. Este método no requiere electricidad y es efectivo incluso cuando existe seria escasez de médicos, y materiales e infraestructura.5
Otro método es la escisión electro-quirúrgica, en la que se usa un alambre delgado para cortar el área afectada. Dicha escisión requiere mayor apoyo y equipo médico que la crioterapia, pero permite cortar el tejido para su análisis, con lo que se reduce la posibilidad de dejar sin detectar un estado avanzado de cáncer.
Los programas efectivos de prevención comparten características claves
Muchos países en desarrollo no han logrado reducir las tasas de mortalidad por la enfermedad a pesar de haber tenido programas de prevención del cáncer cérvicouterino desde hace tiempo. La APCC ofrece nueva evidencia para la toma de decisiones, y muestra enfoques prometedores que pueden reducir el cáncer cérvicouterino incluso en los países más pobres.
"La investigación realizada por la APCC ha descubierto que los programas pueden examinar y tratar a las mujeres, de forma eficaz y sin riesgo, en tan sólo una o dos visitas clínicas, utilizando técnicas de bajo costo", observa Jacqueline Sherris, de PATH. "En muchos contextos los programas de prevención pueden integrase a los servicios de salud de rutina, suponiendo que existan suficientes recursos."
Los programas efectivos de prevención del cáncer cérvicouterino comparten una serie de enfoques claves:
- Utilizan mensajes de comprensión local para elevar el conocimiento de la enfermedad
- Se ponen en contacto con una considerable porción de mujeres de treinta y tantos, y cuarenta y tantos años de edad
- Alientan a las mujeres a hacerse por lo menos una prueba
- Ofrecen tratamiento a las mujeres como pacientes ambulatorios, de forma generalizada
- Ofrecen la necesaria atención médica posterior y
- Evalúan el impacto de la intervención.
La APCC ofrece instrumentos prácticos para que los programas puedan lograr dichos resultados en contextos de bajos recursos. Los pasos para prevenir el cáncer cérvicouterino pueden formar parte de una estrategia integral para mejorar la salud de la mujer y promover la igualdad de atención de alta calidad en los sistemas primarios de sanidad.
La APCC está compuesta por EngenderHealth, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), JHPIEGO (una organización internacional de salud pública, sin fines de lucro, asociada a la Universidad Johns Hopkins), la Organización Panamericana de la Salud y PATH.
Yvette Collymore es una redactora de alto nivel en PRB.
References
- J. Ferlay et al., GLOBOCAN 2002: Cancer Incidence, Mortality and Prevalence Worldwide, IARC CancerBase No. 5. version 2.0, (Lyon: IARCPress, 2004), visto en Internet en www-depdb.iarc.fr/globocan/GLOBOframe.htm el 30 de septiembre, 2004.
- J. Ferlay et al., GLOBOCAN 2002.
- J. Ferlay et al., GLOBOCAN 2002. Las tasas de incidencia se han ajustado para reflejar las diferencias en la estructura etaria de los países.
- J. Ferlay et al., GLOBOCAN 2002. Las tasas de mortalidad se han ajustado para reflejar las diferencias en la estructura etaria de los países.
- Alliance for Cervical Cancer Prevention, "Effectiveness, Safety, and Acceptability of Cryotherapy: A Systematic Literature Review," Cervical Cancer Prevention Issues in Depth, No. 1 (Seattle: ACCP, 2003).
Para mayor información
La dirección de Internet de la Alianza para la Prevención del Cáncer Cervicouterino (APCC) es la siguiente: www.alliance-cxca.org.