Bookstore / Contact / English / Français

Cart Empty | My Profile


Portada
Educación
Envejecimiento
Género
Info. de base
Ingresos/Pobreza
Juventud
Medio ambiente
Salud
Salud reproductiva
VIH/SIDA

Print This
Email To a Friend
Charlas en línea del PRB >
Cuadro de la población mundial 2011 >
Population Bulletins >
Banco de gráficos >


En peligro: Huracanes, tendencias demográficas y cambios ambientales

por Roger-Mark De Souza

(Octubre 2004) En septiembre de 2004 cuatro huracanes devastadores y tormentas tropicales ocasionaron la muerte de más de 1.500 haitianos, destruyeron aproximadamente el 90% de Granada y causaron daños valorados en miles de millones de dólares en la zona sur de los Estados Unidos.

Pero dichas calamidades por condiciones climáticas extremas no pueden considerarse sólo un accidente natural. Estas tragedias ponen de relieve que la combinación de los peligros ambientales con la situación socioeconómica (y en particular las tendencias demográficas y ambientales) amplifican las posibles consecuencias desastrosas para miles de millones de personas, tanto en el mundo en desarrollo como en el industrializado.

Factores que elevan la vulnerabilidad ante los huracanes

Los huracanes y las tormentas tropicales han sido siempre una de las principales causas de los desastres naturales en el Caribe y la costa sur de los Estados Unidos, pero el impacto económico de estos fenómenos está volviéndose mucho más serio.1

La industria aseguradora en los Estados Unidos ha desembolsado más de 39.000 millones de dólares desde el año 2000 hasta la fecha para cubrir los daños resultantes de huracanes y otros desastres naturales, cifra que asciende a más de la mitad del total de todos los pagos de seguro en los 30 años anteriores.2

Este aumento en el costo para las aseguradoras pone de relieve no sólo la mayor incidencia de huracanes, sino el mayor grado de exposición a dichas tormentas debido a tres factores: las presiones demográficas, los efectos de la pobreza y la opulencia, y otros cambios ambientales que recrudecen la fuerza y los efectos de los huracanes.

Lugares expuestos y presiones de población

Hasta cierto punto la vulnerabilidad de la gente a los desastres naturales es un accidente geográfico. Por ejemplo, debido a la fragilidad de su medio ambiente y economía, las islas se ven sumamente expuestas a los devastadores efectos de las condiciones hidrometereológicas y los desastres geológicos. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo, 13 de los 25 países que sufrieron el mayor número de catástrofes naturales durante las décadas de 1970 y 1980 fueron estados-islas de pequeño tamaño.3

No obstante, cada vez existe un mayor número de personas que optan por vivir en áreas expuestas de manera creciente a devastadores siniestros naturales. Por ejemplo, aproximadamente 13 millones de residentes de la Florida viven en la actualidad en los municipios costeros de ese estado, lo que constituye un incremento de 200.000 personas con respecto al siglo pasado4; y hay más personas viviendo en los condados de Dade y Broward, en el sur de la Florida, que las que residían en toda la región sudoriental estadounidense en la década de 1930.5

El desarrollo costero agresivo, especialmente la construcción de hogares y empresas en estas áreas inseguras también eleva la vulnerabilidad humana a los desastres naturales.

Un estudio del año 2000, encargado por la Agencia federal para el manejo de emergencias (Federal Emergency Management Agency) de los Estados Unidos reveló que la población estadounidense ha construido más de 350.000 edificaciones a menos de 150 metros (500 pies) de las costas del país. El estudio también advirtió que la erosión costera podría acabar con una de cada cuatro de dichas construcciones en los próximos 60 años.6

Los países caribeños son igual de vulnerables a las tormentas tropicales, puesto que sus principales centros de población, zonas agrícolas, puertos y centros de actividad comercial e industrial están ubicados mayormente en la costa, y el turismo (un importante pilar de muchas de las economías caribeñas) también se concentra principalmente en tierras costeras.7

La vulnerabilidad de estas costas urbanas se agudiza por el crecimiento demográfico. Si bien los índices de fecundidad han disminuido en casi todo el mundo en desarrollo, la población del Caribe continuará creciendo debido a que grandes números de jóvenes están entrando en sus años fértiles.8

Aproximadamente una tercera parte de la población caribeña tiene un promedio de 15 años de edad (Haití cuenta con la población más joven de la región, ya que el 43% es menor de 15 años). Este crecimiento demográfico es especialmente acusado entre los pobres, que tradicionalmente han tenido menores posibilidades de concretar sus preferencias en términos reproductivos.9

La emigración de las zonas rurales a las urbanas y la creciente urbanización entre los países en desarrollo del Caribe ha agravado asimismo el impacto de los desastres naturales. El Caribe es la región archipiélago más urbanizada del mundo, con una población urbana que creció a un promedio anual del 1,58% entre 1995 y 2000.10 Varias islas, como las Bahamas, Cuba, Dominica, Puerto Rico y Trinidad y Tobago ya son, de hecho, predominantemente urbanas.11

La tendencia urbanizadora crea presiones adicionales en el medio ambiente y eleva la vulnerabilidad ante los peligros naturales, especialmente entre los pobres. Los pobres de zonas urbanas tienden a vivir en asentamientos informales, frecuentemente en viviendas de construcción deficiente.12

Las grandes zonas urbanas como Kingston, en Jamaica, y San Juan, en Puerto Rico, tienden a ser lugares más peligrosos que las zonas menos pobladas de contextos rurales, debido al tamaño de la población y la posible escala del daño. En estas áreas urbanas las superficies no impermeables, como las carreteras y edificios, generan más escorrentía superficial que el terreno forestal, y puede que los cauces fijos de desagüe no sean capaces de canalizar el flujo de la intensa precipitación.

Pobreza y opulencia

La pobreza es un componente central de la vulnerabilidad a las tormentas tropicales. Los países en desarrollo sufren el 90% de las víctimas de los desastres naturales y cargan con el 75% del daño económico que conllevan.13

El Banco Mundial calcula que el 80% de los pobres en América Latina, el 60% en Asia y el 50% en África viven en terreno precario de baja productividad y alta vulnerabilidad a la degradación y los desastres naturales.14

El lugar donde residen los pobres en el mundo en desarrollo contribuye enormemente a su vulnerabilidad a las tormentas tropicales y sus consecuencias. Estas comunidades con frecuencia no tienen otra opción que ocupar tierras menos valiosas en áreas precarias, como la ribera de los ríos y laderas inestables, tierras deforestadas o frágiles cuencas hidrológicas.

Estas pautas predeterminan no sólo la exposición de los pobres a desastres naturales, sino su capacidad para superar las consecuencias. Las familias más pobres pueden verse forzadas a aumentar su endeudamiento para reconstruir sus hogares, reemplazar sus bienes y satisfacer sus necesidades básicas hasta que puedan volver a generar ingresos.15

Las sociedades y las personas en mejor situación económica también se han puesto en mayor riesgo de sufrir desastres naturales como los huracanes, aunque tienen más recursos para prepararse de antemano y superar las consecuencias.16

Como se indica anteriormente, las áreas que suelen ser azotadas por los huracanes en los Estados Unidos están siendo habitadas por personas con ingresos por encima del promedio, y lo hacen frecuentemente en busca de trabajo, o para estar cerca de lugares recreativos o construir viviendas de vacaciones.17 En algunos casos los incentivos económicos para el uso sensato de la tierra son limitados por la ley, que regula las primas de seguros, y por los programas federales de asistencia, que para efectos prácticos subsidian la urbanización de áreas precarias.18

Cambios ambientales

El deterioro ambiental también eleva la vulnerabilidad a las tormentas tropicales. El blanqueamiento de los corales y la pérdida de manglares, por ejemplo, hacen las costas más propensas a inundaciones.

De igual manera, la deforestación contribuye a sequías, inundaciones repentinas y desprendimientos de tierra. Por ejemplo, las lluvias causadas por la tormenta tropical Jeanne azotaron terrenos en Haití que habían sido desbrozados para la producción de carbón vegetal. El resultado fue la muerte de más de 1.000 personas. Por contraste, la costa de la Republicana Dominicana (país que comparte con Haití la isla de La Española), que tenía mayor cobertura terrestre, amortiguó el azote y protegió contra la extensa inundación y los subsiguientes desprendimientos de tierra causados por la tormenta Jeanne, lo que provocó una pérdida de vidas mucho menor.19

El calentamiento global del planeta también puede contribuir a un aumento futuro en el número y la intensidad de los huracanes que azotan la zona del Caribe y el sur de los Estados Unidos, aunque los científicos no se ponen de acuerdo sobre los efectos concretos de dicho fenómeno.

Estudios recientes sugieren que, debido a la mayor concentración atmosférica de gases de efecto de invernadero, para 2080 el calentamiento de los mares podría incrementar la intensidad de un huracán normal en medio nivel adicional, en base a la escala de cinco niveles referente a su capacidad destructiva. La intensidad de la precipitación en un radio de hasta 100 km (60 millas) de distancia del núcleo de la tormenta también podría elevarse hasta cerca del 20%.20

Evitar el peligro

Para reducir la vulnerabilidad a los huracanes en el Caribe y en el sur de los Estados Unidos hay que ser conscientes de la forma en que el riesgo de desastres naturales interactúa con las tendencias demográficas, la transformación del medio ambiente, así como con las opciones normativas y los factores económicos que impulsan el cambio.

La Conferencia mundial sobre la reducción de los desastres (World Conference on Disaster Reduction—WCDR) que se celebrará próximamente en el Japón (enero 2005) será una oportunidad para que los líderes del mundo entero reconozcan estos nexos importantes.

En preparación para la conferencia, el secretariado de la Estrategia internacional para la reducción de los desastres (Internacional Strategy for Disaster Reduction—ISDR) y el Programa de desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) han establecido cinco áreas de atención para entender, orientar y vigilar la reducción del riesgo de desastres en todos los ámbitos. Dichas áreas son: gobernabilidad, identificación de riesgos, manejo de la información, aplicaciones de gestión de riesgos y preparación y manejo de emergencias.

Cada una de estas áreas conlleva posibles consideraciones en la mitigación de los desastres con respecto a las dimensiones de población y medio ambiente. Entre las recomendaciones específicas para las naciones participantes se encuentran las siguientes:

  • Reforzar la atención de las autoridades normativas y de los donantes en el impacto que tienen los riesgos naturales en la población y el medio ambiente. Los planes nacionales económicos deben poner de relieve dicho riesgo como obstáculo al desarrollo sostenible; y la ayuda externa debe concentrarse más en la prevención de desastres, mediante su integración al financiamiento tradicional de las cuestiones de población y medio ambiente.
  • Producir mapas que reflejen la distribución de las zonas de riesgo, y la magnitud y la frecuencia de los fenómenos que se prevén. Los análisis de vulnerabilidad también deben considerar la densidad y distribución demográfica (para determinar la cantidad de población en riesgo) y su estructura etaria (para averiguar qué sectores de la población joven y de edad avanzada puedan estar sujetos a mayor riesgo).
  • Mejorar la gestión de la información y la comunicación sobre los factores demográficos y ambientales de los desastres. Los investigadores tienen que comunicar de manera más eficaz a los educadores, periodistas, grupos de propugnación de causas y comunidades locales la importancia y los beneficios económicos de la mitigación de los desastres, y poner de relieve el papel de la población y el medio ambiente.

El Banco Mundial y el Sondeo geológico de los Estados Unidos (United States Geological Survey), por ejemplo, calcularon que las pérdidas económicas mundiales causadas por desastres naturales en la década de 1990 podrían haberse reducido en 280.000 millones de dólares, si se hubieran invertido 40.000 millones de dólares en preparación, mitigación y estrategias de prevención21:

  • Llevar a cabo intervenciones de manejo de riesgo que aborden las amenazas esenciales. Las estrategias de desarrollo urbano y políticas de uso sostenible de la tierra deben ir integradas con la promoción y la prestación de servicios de salud reproductiva. Dicha integración permitirá que los pobres en los sectores urbanos y rurales puedan hacer realidad sus preferencias en materia de reproducción y optar por menor fecundidad, y por vivir en contextos más seguros y protegidos.
  • Apoyar los planes formales e informales de preparación y gestión de emergencias. Los planes formales de advertencia temprana y preparación deben ser complementados con preparación informal impulsada por la comunidad en el ámbito local. Por ejemplo, la población de Igbalangao, en la isla de Panay, en las Filipinas, hace mapas tridimensionales de su aldea para evaluar la exposición de todos los hogares a posibles desastres.22

En general la mitigación de la vulnerabilidad y la promoción de la sustentabilidad requieren un enfoque preventivo sobre el uso del espacio que sopese los beneficios económicos y las inquietudes sociales y ambientales.


Roger-Mark De Souza es el Director técnico del Programa de población, salud y medio ambiente del Population Reference Bureau.


Referencias

  1. Un estudio de 153 desastres registrados en el Caribe entre 1900 y 1988 reveló que los huracanes y las tormentas tropicales han causado dos terceras partes de la cantidad total. Ver Robert Potter et al., The Contemporary Caribbean (Essex, UK: Pearson Prentice Hall, 2004): 142.
  2. University of California, San Diego, "Hurricanes and Global Warming". Consultado en Internet en http://calspace.ucsd.edu/virtualmuseum/
    climatechange1/09_2.shtml, el 1 de septiembre de 2004.
  3. Naciones Unidas/Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (UN/ISDR), "Small Island Developing States, Disasters, Risk and Vulnerability" (documento consultivo de referencia). Consultado en Internet, en www.unisdr.org/eng/wcdr/meetings/docs/SIDS-Consultative-paper-2.0.doc, el 18 de octubre de 2004.
  4. Michael Grunwald y Manuel Roig-Franzia, "Along the Beach, a Spike in Property Damage: As Development Sprout on Once-Empty Sand, Storms Unleash Fury on Structures in their Paths," The Washington Post, 19 de septiembre de 2004.
  5. Mark Lynas, "Warning in the Winds," The Washington Post, 19 de septiembre de 2004.
  6. Grunwald y Roig-Franzia, "Along the Beach, a Spike in Property Damage."
  7. Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Caribbean Environmental Outlook (Londres: PNUD, 1999): 15.
  8. Lori Ashford, World Population Highlights 2004 (Washington, DC: Population Reference Bureau, 2004).
  9. George Martine y José Miguel Guzmán, "Population, Poverty, and Vulnerability: Mitigating the Effects of Natural Disasters," ECSP Report 8 (verano de 2002): 45-68.
  10. Naciones Unidas, Departamento de asuntos económicos y sociales, "World Urbanization Prospects, The 2003 Revision Population Database". Consultado en Internet en http://esa.un.org/unup/, el 14 de octubre de 2004
  11. Carl Haub, Cuadro de la población mundial2004 (Washington, DC: Population Reference Bureau, 2004).
  12. UN/ISDR, Small Island Developing States, Disasters, Risk and Vulnerability: 6.
  13. Martine y Guzmán, "Population, Poverty, and Vulnerability."
  14. John Twigg, "Disasters, Development and Vulnerability". Consultado en Internet en www.benfieldhrc.org/SiteRoot/activities/misc_papers/
    DEVRISK/TWIGG.HTM, el 14 de octubre de 2004.
  15. Charlotte Benson, "The Cost of Disasters". Consultado en Internet en www.benfieldhrc.org/SiteRoot/activities/misc_papers/
    DEVRISK/BENSON.HTM, el 14 de octubre de 2004.
  16. Los países más ricos, como los Estados Unidos, también pueden costear sistemas cada vez más sofisticados de alerta temprana y comunicación que dan más tiempo a la gente para trasladarse a lugares seguros y sufrir menos muertes y lesiones.
  17. Gregory van der Vink et al., "Why the United States is Becoming More Vulnerable to Natural Disasters," (Princeton, NJ: Universidad de Princeton, Departamento de Ciencias Geológicas). Consultado en Internet en www.agu.org/sci_soc/articles/eisvink.html, el 14 de octubre de 2004.
  18. Van der Vink et al., "Why the United States is Becoming More Vulnerable to Natural Disasters."
  19. "Haiti: Human disaster is preventable, says Chief of Disaster Reduction Secretariat". Consultado en Internet en www.cdera.org/cunews/publish/article_562.shtml
  20. Lynas, "Warning in the Winds."
  21. Benson, "The Cost of Disasters."
  22. Twigg, "Disasters, Development and Vulnerability."

 



Project Websites: IGWG ·  CPIPR ·  POPPOV     Follow PRB: Facebook ·  Twitter ·  iTunes · YouTube
Services: RSS Feeds · Get E-Mail News · Join/Renew Membership · Donate  ·  Bookstore ·  Contact  · English  · Français
Copyright 2012, Population Reference Bureau. All rights reserved. • Privacy Policy
1875 Connecticut Avenue, NW • Suite 520 • Washington, DC 20009-5728 • USA
Phone: 800-877-9881 • Fax: 202-328-3937 • E-mail: popref@prb.org