por Asha Krishnakumar
(Febrero 2005) Ravi es un ya curtido pescador de Chennai, India, que sobrevivió el reciente tsunami del Océano Índico. A pocas semanas de la catástrofe, Ravi habla de la que podría ser la peor víctima en los 25 kilómetros de la costa de Chennai: el sustento de las más de 40.000 familias de pescadores que allí conviven.
"Nunca pensamos que sería posible ser más pobre", asegura. "Pero ahora lo somos. Antes no teníamos educación, agua potable, baños, desagües ni asistencia sanitaria. Éramos víctimas de la pobreza y la explotación. Sin embargo, sobrevivíamos protegidos por el mar que nos proporcionaba con qué ganarnos la vida. Pero ahora nos enfrentamos a un futuro incierto, con todas las deficiencias socioeconómicas básicas delante de nuestras narices."
Capital del estado indio de Tamil Nadu y limitada al este por el Golfo de Bengala, Chennai es una de las ciudades más antiguas de la India y uno de los 13 distritos de Tamil Nadu oficialmente declarados como "afectados por el tsunami". Aproximadamente 100.000 familias viven en las 44 aldeas costeras de Chennai. Cerca de la mitad se encuentran densamente hacinadas en chozas de paja construidas dentro de los 500 metros de la línea de marea alta.
Casi todas estas familias se dedican a la pesca o a actividades afines y la mayoría sufrió la destrucción de sus viviendas y del equipamiento a manos de las gigantescas olas del 26 de diciembre pasado. El tsunami, no obstante, también puso de manifiesto las vulnerabilidades del sistema a las que se ven expuestas las comunidades costeras de Chennai, que van desde los bajos ingresos y la completa falta de sanidad y asistencia médica hasta deficiencias en la alfabetización y aptitudes alternativas.
Densidad poblacional, precariedad habitacional y otros problemas magnificados por el tsunami
En Chennai sólo murieron 206 personas a causa del tsunami. Pero la destrucción causada por las olas en las propiedades, las embarcaciones y el medio de vida de los pescadores fue inmensa para las precarias aldeas costeras, con daños que se calculan entre los 17 y los 45 millones de dólares. Oficialmente, 25 aldeas y 65.322 personas del distrito de Chennai han sido clasificadas como "afectadas", y el número de chozas dañadas asciende a 17.805: casi un cuarto del total de las viviendas del distrito.
Sin embargo, fueron diversos factores los que contribuyeron tanto a poner en riesgo a la población costera de Chennai a causa del tsunami como a perjudicar su recuperación. Entre estos factores se encuentran la densidad poblacional, la precariedad habitacional, la escasez de medios para ganarse la vida, las paupérrimas condiciones de salubridad, los precarios sistemas de asistencia sanitaria, y el retraso en la alfabetización y en la educación. Los habitantes de la costa también han permanecido tradicionalmente aislados del resto del distrito y se ubican en el último peldaño de la escala socioeconómica de la región.
Densidad poblacional y precariedad habitacional
La densidad poblacional costera de Chennai (1.752 personas por aldea) es muy alta comparada con el promedio de Tamil Nadu de 1.247 habitantes por aldea. Mientras el promedio de densidad poblacional por kilómetro cuadrado es 478 personas a lo largo de la costa de Tamil Nadu, la densidad en las aldeas pesqueras del estado (1.338 por kilómetro cuadrado) es casi tres veces esa cifra. Aquellas personas más cercanas al mar viven en chozas de paja que pueden ser fácilmente arrasadas por un avance de las olas como el del tsunami. La mayoría de los residentes de estas aldeas ni siquiera son dueños de las tierras en las que viven.
De acuerdo con el profesor John Kurien del Centro de Estudios sobre Desarrollo de Trivendrum, India, semejante densidad poblacional es una de las causas más importantes de la baja calidad de vida en las comunidades de pesca marítima de la región. Pero Kurien agrega que la propia naturaleza de la pesca se presta a tan alta densidad. Los pescadores prefieren vivir tan cerca como sea posible del lugar en que zarpan y atracan sus embarcaciones. Además, la naturaleza altamente dispersa de los recursos pesqueros conduce a la agrupación de actividades descentralizadas en torno a las aldeas.
El sustento cada vez más limitado
Hace apenas una década , de acuerdo con B. Karunanidhi, Secretario General de la Federación de Trabajadores Pesqueros de Tamil Nadu, el medio de vida no era un problema para los pescadores de Chennai. El volumen diario de la pesca que arribaba al puerto pesquero Kasimedu al norte de Chennai (destino que aloja a 2.000 catamaranes, botes y pequeñas barcas) era de 300 a 400 toneladas, y la industria pesquera de Tamil Nadu ganaba 600 millones de dólares por año en concepto de divisas.
Pero Karunanidhi afirma que esta prosperidad se ha debilitado a causa de la pesca cada vez más reducida por la contaminación; la creciente actividad de grandes buques; la falta de embarcaciones modernas para pequeños operarios sumado al progresivo aumento del costo del combustible diesel, redes y barcos; la caída de los precios del pescado y la falta de políticas gubernamentales adaptadas a las necesidades de la comunidad costera.
Fue en este contexto en se produjo el tsunami y golpeó una región donde los ingresos provenientes de la pesca eran ya precarios y estaban cayendo, según Ravi, de aproximadamente 8.000 a 10.000 rupias (160 a 200 dólares) por semana hace 10 años, a escasamente 1.000 rupias (20 dólares) semanales en la actualidad. La creciente comercialización de la industria pesquera también ha forzado a los pescadores a tomar cuantiosos préstamos de intermediarios y comerciantes para refaccionar sus embarcaciones, lo cual los ha obligado a pagar a altas tasas de interés y a vender el fruto de su pesca a prestamistas a precios mucho más bajos de lo establecido.
La captura variable de peces y los precios impredecibles de venta también implican ingresos diarios irregulares y un incierto nivel de vida del pescador promedio, quien normalmente es parte de una tripulación de tres o cuatro en un catamarán o pequeño barco motorizado de arrastre.
Higiene y condiciones de salud
De acuerdo con el Programa para la Sustentabilidad de la Industria Pesquera de la Bahía de Bengala, quienes viven a lo largo de la costa de Chennai registran uno de los más bajos indicadores de higiene y salubridad en Tamil Nadu. La morbilidad, la mortalidad y la frecuencia de enfermedades son mucho más altas entre las comunidades costeras de Chennai, y particularmente entre las mujeres, que en el resto del distrito.
La mayoría de los residentes costeros en Chennai viven sin los servicios básicos tales como el agua potable, baños, desagüe o sistemas de asistencia sanitaria. El uso común de las playas como baño público y el excesivo hacinamiento de las aldeas causado por el patrón de asentamiento en grupos también han generado condiciones sanitarias muy desfavorables. Paradójicamente, estas deficiencias fueron insignificantes luego del tsunami en las aldeas costeras de Chennai, simplemente porque los pescadores ni siquiera sabían acerca de ellas.
La calidad del agua potable disponible para estas aldeas costeras, generalmente provenientes de fuentes naturales, se ve comprometida por los 267 millones de litros de aguas residuales (parcialmente tratadas o sin tratamiento) que se vierten diariamente en las vías fluviales de la ciudad. Los ríos Adyar y Cooum, el canal Otteri y el canal Buckingham, fuentes de agua de crucial importancia en Chennai, se han transformado en conductos abiertos de aguas residuales. Las aguas estancadas generan enfermedades y gérmenes, lo que propicia la aparición de enfermedades que se transmiten a través del agua. En Chennai se registra el 70% de los casos de malaria en la ciudad en Tamil Nadu.
Alfabetización y educación
Las comunidades de pesca marítima en Chennai también están retrasadas con respecto al común de la población de Tamil Nadu en cuanto al índice de alfabetización y al nivel educativo. Cerca del 85% de la población costera es analfabeta. Si acaso envían sus hijos a la escuela, la mayoría de las familias suspenden la educación antes de tiempo, puesto que tradicionalmente la industria pesquera ha absorbido en grandes cantidades a trabajadores jóvenes.
Pero con la constante disminución en las ganancias, la tasa de empleo en la industria pesquera está decayendo. Y mientras una gran parte de las familias costeras de Chennai quiere abandonar la pesca tras el tsunami, se sienten incapaces de hacerlo por su falta de educación y de aptitudes alternativas.
Marco normativo en favor de la reconstrucción del pueblo pesquero de Chennai
La ayuda para los afectados por el tsunami en el distrito de Chennai llegó rápidamente por medio del gobierno de Tamil Nadu, de organizaciones no gubernamentales (ONG) y de la generosidad de particulares y empresas. Casi todos los residentes de Chennai que perdieron sus viviendas y medios de sustento fueron alojados en más de 100 campamentos para refugiados, donde recibieron comida y medicamentos. Si bien las etapas de rescate, ayuda y recuperación finalizaron el 7 de enero de 2005, la construcción de refugios temporales y la reparación de redes y embarcaciones dañadas aún continúan.
Sin embargo, persisten las secuelas psicológicas que dejó el tsunami en los pescadores de Chennai, quienes aún se rehúsan a volver al mar. Muchos también piensan que el gobierno de Tamil Nadu, en un intento de "apoderarse" de la extensa costa para el turismo y el desarrollo industrial, utilizará el miedo de los pescadores como pretexto para reubicarlos permanentemente lejos de la costanera de Chennai.
Un funcionario público de Tamil Nadu, quien pidió que no se revelara su identidad, negó que el gobierno quisiera obligar a los pescadores a trasladarse fuera de la zona costera. No obstante, admitió que no se permitirá a los residentes reconstruir sus hogares dentro de los 500 metros de la línea de marea alta.
Analistas tales como el Dr. K. Nagaraj del Instituto de Estudios sobre Desarrollo de Madras y el Dr. M.S. Swaminathan, presidente de la Fundación para la Investigación M.S.Swaminathan con sede en Chennai, sostienen que las comunidades pesqueras de Chennai deberían ser rehabilitadas integralmente. Tal esfuerzo se concentraría no sólo en la reconstrucción, sino también se ocuparía de las omisiones e ineficiencias que han mantenido empobrecido al pueblo pesquero.
Swaminathan señala que tal iniciativa debe articular claramente la estructura de los derechos sobre el ecosistema de la zona costera (punto de contacto entre el agua y la tierra) y sus recursos. También afirma que se necesita una investigación unificada de los sistemas costeros que cubren 10 kilómetros de tierra y mar desde la línea de la costa que también procure el bienestar de los granjeros y los pescadores.
Swaminathan aboga en pos de reformas marítimas que asignen derechos específicos de uso a diferentes clases de pescadores, tales como quienes no son dueños de sus embarcaciones o poseen pequeños botes, así como otros que se encargan de evaporar el agua salada del mar para su sustento. Agrega, además, que estos derechos deben estar relacionados tanto con el uso como con la preservación de los recursos, con la atención centrada en los intereses a largo plazo de las comunidades costeras.
Otros aspectos de este marco normativo, los analistas explican, deberían incluir las siguientes medidas:
- Desarrollar planes de múltiples enfoques diseñados específicamente para cada localidad con el objeto de proveer agua limpia y asegurar las condiciones de salubridad adecuadas a fin de evitar la propagación de enfermedades que se transmiten a través del agua.
- Elaborar un plan maestro para el sustento de los pescadores que ofrezca a las comunidades afectadas opciones para tomar decisiones fundamentadas y que brinde programas tanto para quienes desean continuar con la pesca como para quienes deseen dedicarse a otras actividades.
- Llevar a cabo un censo familiar y crear datos de referencia acerca de las comunidades costeras de Tamil Nadu a fin de comprender claramente sus condiciones socioeconómicas. La calidad inferior de los datos e información existente en lo que concierne a las comunidades costeras dificulta la canalización de subsidios de asistencia social o la planificación para la reconstrucción de estas comunidades.
- Generar un sistema de apoyo organizativo local para identificar las necesidades de asistencia social y la debida obtención de subsidios. Una asistencia social formal debe erigirse sobre los sistemas informales y tradicionales de administración de la industria pesquera en las comunidades pesqueras de Tamil Nadu. Estos sistemas han ayudado a reducir conflictos entre pescadores y han estimulado la unidad comunal.
- Plantar manglares y fomentar los arrecifes de coral como barreras naturales para resistir la furia del mar, en lugar de construir una muralla a lo largo de la línea costera en Tamil Nadu.
- Reestructurar la Ley de la Zona de Regulación Costera de la India, que regula estrictamente las actividades dentro de los 500 metros de la línea de marea alta, para proteger los derechos de los pescadores y no los intereses de la industria y la construcción de hoteles.
- Sería más económico promulgar tales medidas normativas que ofrecer indemnización por el tsunami, como la que está distribuyendo el gobierno indio. Estas políticas podrían además mejorar las condiciones socioeconómicas de las comunidades costeras y reducir considerablemente el daño provocado por futuras catástrofes.
Asha Krishnakumar es redactora asistente para la revista Frontline. Vive en Chennai.