por Toshiko Kaneda
(Enero 2006) La población de la tercera edad está aumentando rápidamente, tanto en términos absolutos como en comparación con la población más joven, lo que se denomina el envejecimiento de la población.
En el mundo en desarrollo las poblaciones están envejeciendo incluso con mayor rapidez, porque las tasas de fecundidad se han reducido a mayor ritmo y más recientemente que en el mundo desarrollado1. Asia, y América Latina y El Caribe son las regiones donde más avanza este fenómeno, y se espera que los porcentajes de personas de la tercera edad en ambas regiones se dupliquen entre el año 2000 y el 2030 (ver el Gráfico 1 )2. Incluso en el África subsahariana, que tiene la menor proporción de gente mayor, y que envejece más despacio que cualquier otra región del planeta, se prevé que el tamaño absoluto de la población de gente mayor se multiplique por 2,3 entre 2000 y 20303.
Gráfico 1
Porcentaje de gente mayor (edades de 65 en adelante) por país, 2000 y 2050
2000
2050
Fuente: División de Población de las Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2004 Revision (Nueva York: Naciones Unidas, 2005).
Pero los países menos desarrollados (que tienen niveles mucho más bajos de desarrollo económico y menor acceso a la debida atención médica que los países más desarrollados) tendrán dificultades en hacer frente a las necesidades de la población de mayor edad, especialmente porque los sistemas tradicionales de apoyo familiar que cumplían esa función están desapareciendo. Las autoridades normativas en el mundo en desarrollo tienen que invertir sin demora en sistemas formales de apoyo a la tercera edad, para poder hacer frente a esa necesidad en décadas venideras.
Problemas del envejecimiento de la población
Si bien el envejecimiento de la población presenta importantes problemas incluso para los países más desarrollados, los países en desarrollo deben considerar dificultades específicas al establecer políticas que respondan a las necesidades de ese sector de la población.
La carga para los sistemas informales de apoyo. La población de edad avanzada en los países en desarrollo ha dependido considerablemente del apoyo familiar en términos materiales y de atención personal; pero en la actualidad dicho apoyo es menor, debido a tendencias como los menores índices de fecundidad (que se traducen en un menor número de hijos para cuidar de sus mayores), cambios en las normas culturales, mayor longevidad en la tercera edad, y la migración de los jóvenes de zonas rurales a las ciudades, lejos de los viejos de la familia.
También existen varias tendencias que quizás no tarden en afectar a los sistemas informales de apoyo. En primer lugar es de esperar que se eleve la proporción de gente mayor que está divorciada, o nunca se casó, debido a la actitud hacia el matrimonio de la gente relativamente joven en la actualidad. En segundo lugar, los porcentajes de la gente mayor que vive sola, o bien con su pareja (sin hijos adultos), o en contextos institucionales, tenderá a aumentar en los países en desarrollo, debido a la menor fecundidad, los cambios en las expectativas de apoyo familiar, la mayor supervivencia conjunta de las parejas, y la posibilidad de mayor disponibilidad y aceptación social de los ancianatos. En tercer lugar, la rápida urbanización y el creciente flujo de migración de jóvenes adultos a las áreas urbanas puede significar que sus padres envejecerán en zonas rurales sin el apoyo directo de los hijos, y se enfrentarán a difíciles condiciones de vida sin acceso a diversos servicios4.
Presión en los sistemas de atención sanitaria. Los sistemas de salud de muchos países en desarrollo siguen concentrándose en la niñez y las enfermedades infecciosas, así como en servicios de salud reproductiva. En contraposición, el envejecimiento eleva la demanda de atención sanitaria para tratar problemas crónicos de salud. El gasto per cápita en salud también tiende a ser mucho mayor para los adultos de edad avanzada que para los de menor edad5. El creciente tamaño de la tercera edad, junto con el mayor gasto médico per cápita de dicha población, supondrá una presión creciente para los sistemas de salud de los países en desarrollo.
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Gráfico 2 Población de 65 años de edad en adelante, en los países más y menos desarrollados, 2000-2050

Fuente: División de Población de las Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2004 Revision (Nueva York: Naciones Unidas, 2005).

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Menor productividad y mayor demanda de pensiones. El crecimiento de las poblaciones de la tercera edad puede poner presión en las economías en desarrollo, al elevar la demanda de pagos de pensiones y reducir la productividad económica de la población activa. En la actualidad la participación relativamente alta de los adultos de cierta edad en la población activa en los países en desarrollo refleja la falta de amplios sistemas de jubilación en dichos países; pero se espera que los índices de participación de la gente mayor en la población activa se reduzcan, a medida que avanzan las economías y las sociedades se vuelven más ricas6.
Mayores poblaciones femeninas entre la tercera edad. Las mujeres generalmente constituyen la mayoría de las poblaciones de la tercera edad en todo el mundo, y la mayor esperanza de vida de la mujer probablemente se reforzará en el mundo en desarrollo, a medida que disminuyen las diferencias entre los sexos en educación y oportunidades económicas (ver el Gráfico 2)7.
De cualquier forma las mujeres mayores, en general, tienen mayores probabilidades de estar discapacitadas, ser viudas, vivir solas y contar con menos recursos financieros que los hombres mayores a cualquier edad8. Esto es algo que hay que tener en cuenta en las políticas sobre la tercera edad, especialmente porque las mujeres constituirán una porción cada vez mayor de la población de la tercera edad en los países en desarrollo.
Se necesita una inversión inmediata en los sistemas para el apoyo de la tercera edad
Las autoridades normativas deben tener en cuenta que muchos países menos desarrollados tienen actualmente, o van a tener, una oportunidad demográfica en el transcurso de la siguiente generación; es decir un momento óptimo para invertir en sistemas formales de apoyo a la tercera edad. Esta oportunidad ha surgido por la reducción en los índices de fecundidad, lo que significa que el número de adultos en edad de trabajar en los países en desarrollo continuará creciendo en las próximas décadas a un ritmo mayor que el número de niños y de personas mayores.
Para contrarrestar el impacto del cambio demográfico y otros cambios en la situación tradicional, las autoridades normativas tienen que invertir en sistemas que alienten y hagan posible que las personas mayores trabajen más años, ahorren más, y dependan de los sistemas públicos de pensiones y atención médica para satisfacer totalmente sus necesidades9. A continuación se muestran algunas medidas que podrían ayudar a los países menos desarrollados a hacer frente al envejecimiento de la población10.
Facilitar el apoyo familiar. Entre los programas que podrían ayudar a las familias a atender a sus mayores se sugiere proporcionar incentivos fiscales para dicho efecto y aumentar los servicios de asistencia en el hogar, así como en centros fuera del mismo11. Por otra parte, si se ofrecieran viviendas públicas multi generacionales, se alentaría dicha modalidad de residencia y se podría facilitar la atención familiar de los ancianos12.
Elevar las oportunidades de empleo para los ancianos. Si hubiera mayores niveles de retención de la gente mayor en la población activa, se les ayudaría a ahorrar más para su jubilación, y se elevaría la viabilidad fiscal de los planes públicos de pensiones y atención médica. Habría que eliminar los desincentivos laborales e impedimentos que dichas personas encuentran en el mercado de trabajo (como edades de jubilación obligatorias). También es esencial elevar las opciones de trabajo flexible y por tiempo parcial, así como ampliar los programas educativos para los trabajadores de la tercera edad. Finalmente, las autoridades normativas deben alentar un alto nivel de ahorro personal, manteniendo la inflación bajo control para garantizar el valor de lo ahorrado con el tiempo.
Establecer o ampliar los sistemas públicos de pensiones. La mayoría de los países en desarrollo tienen una cobertura de pensiones restringida a pequeños segmentos de la población activa, como los que trabajan para el gobierno o grandes empresas. Los programas públicos de pensiones, la mayoría de los cuales también ofrecen algún seguro de discapacidad, representan una seguridad económica y permiten compartir el riesgo, para contrarrestar los costos de posibles discapacidades, malas inversiones y el agotamiento los ahorros que uno tiene.
Pero para proporcionar una amplia cobertura en los países en desarrollo se necesita estabilidad política, y pueden existir dificultades administrativas, especialmente en lugares con altas proporciones de población agrícola y gente que trabaja por su cuenta o en el sector informal13. Estos programas también tienen que diseñarse con suficiente capacidad para hacer frente al creciente número de personas mayores con relación a las que se encuentran en edad de trabajar.
Preparación de los sistemas de atención sanitaria. Al igual que con las pensiones, los programas de seguro para la gente mayor en la mayoría de los países en desarrollo sólo cubren a una pequeña minoría de dicha población. Muchos países carecen de acceso universal incluso a la atención sanitaria básica, por lo que la atención de los trastornos crónicos de la gente mayor suele ser una prioridad de menor nivel.
Búsqueda de políticas factibles para la tercera edad
Desarrollar y ampliar los programas de seguro médico para la tercera edad, mejorar la capacidad de los sistemas de atención sanitaria para tratar dolencias crónicas, y lograr todo ello sin restar servicios vitales a los otros grupos de población son importantes inquietudes normativas a que se enfrentan los países con poblaciones en rápido proceso de envejecimiento. (Los temas presentados en este artículo serán desarrollados en otros dos artículos sobre el envejecimiento y la atención médica, escritos para su presentación exclusiva en Internet, que aparecerán en los próximos dos meses. Uno de los artículos analiza el grado de preparación de los sistemas de sanidad para hacer frente al envejecimiento de la población y el siguiente se concentrará en el envejecimiento en la China.)
Si bien los países en desarrollo pueden aprender de los logros y fracasos de las políticas aplicadas por los países desarrollados, nunca se ha intentado la adopción de dichas políticas en un breve período de tiempo y a niveles de desarrollo económico considerablemente inferiores. Al tiempo que se abordan las necesidades económicas y de atención médica del creciente número de gente mayor, también habrá que sopesar dichas necesidades con las de otros sectores de población, y tener la voluntad política de apoyar programas que suelen ser sumamente caros. La oportunidad para invertir en dicho esfuerzo existirá tan sólo por unas pocas décadas y el costo de perderla será alto.
Toshiko Kaneda es una analista de políticas del Population Reference Bureau.
Referencias
- Ver una discusión más detallada sobre las tendencias en el envejecimiento de la población en Kevin Kinsella et al., An Aging World: 2001 (Washington, DC: Government Printing Office, 2001).
- División de Población de las Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2004 Revision (Nueva York: Naciones Unidas, 2005).
- División de Población de las Naciones Unidas, World Population Prospects: The 2004 Revision.
- Kevin Kinsella et al., An Aging World: 2001.
- Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Aging in OECD Countries: A Critical Policy Challenge, OECD Social Policy Studies 20 (París: OCDE, 1997).
- Kevin Kinsella et al., An Aging World: 2001.
- Xian Liu et al., "The Effect of Education on Mortality Among Older Taiwanese and its Pathways", Journal of Gerontology: Social Sciences 53B, no. 2 (1998): S71-S82.
- Kevin Kinsella et al., "Global Aging: The Challenge of Success", Population Bulletin 60, no. 1 (2005).
- Sidney B. Westley et al., "Asia's Aging Population", in The Future of Population in Asia, ed. East-West Center Research Program, Population and Health Studies (Honolulu: East-West Center, 2002).
- Ver consideraciones más detalladas sobre las opciones normativas que se muestran a continuación en Sidney B. Westley et al., "Asia's Aging Population".
- Bhakta B. Gubhaju et al., "Below-replacement Fertility in East and Southeast Asia: Consequences and Policy Responses", Journal of Population Research 20, no. 1 (2003): 1-18.
- Banco Mundial, Averting the Old Age Crisis (Washington, DC: Banco Mundial, 1994).
- Olivia S. Mitchell et al., "Designing Pension Systems for Developing Countries", Pension Research Council Working Paper Series 1995-14 (1995).